Axel Kicillof está convencido de que buscan destruirlo, de que la estrategia del cristinismo es deskirchnerizarlo y presentarlo como un traidor frente al electorado K, pero está decidido a no responder. Se mueve en un limbo: desafía el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner, sostiene que no quiere ser su Alberto Fernández, pero no termina de romper o desarrollar su propio armado político. Cree que ya habrá tiempo para eso más cerca de las elecciones, y defiende las PASO como la única instancia válida para dirimir la interna. Una máxima de la que no se mueve y esconde un desafío implícito: el que busque ir dividido quiere perder.

Así lo blanqueó el ministro de Gobierno bonaerense, “Carli” Bianco, el lunes en una conferencia de prensa. Consultado por las últimas declaraciones de Sergio Berni y Guillermo Moreno, que plantearon que si Kicillof es candidato a presidente el peronismo tendrá más de una oferta electoral, la mano derecha del gobernador respondió: “Tiene que haber un candidato único del campo popular si queremos ganar. Ahora, si queremos perder o si algún sector piensa en perder, querrá dividir al campo popular”.

La postura oficial del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la agrupación que fundó Kicillof cuando se escindió del resto del kirchnerismo, es que solo puede existir un candidato “del campo nacional y popular” si el peronismo quiere ganarle un ballotage a Javier Milei en 2027. Ese candidato, claro está, es Kicillof. Y la manera de consolidar su liderazgo, en medio de la guerra abierta con Cristina Fernández de Kirchner, es con una PASO que permita disputar los votos del peronismo.