La ilusión de una tregua entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner se desvaneció el pasado sábado en Parque Lezama y, lo que comenzó como un acto de respaldo a la figura de Cristina Fernández de Kirchner terminó convirtiéndose en un escenario de confrontación interna donde el líder de La Cámpora, aunque sin nombrarlo, disparó dardos directos contra la gestión y la estrategia del gobernador bonaerense. Ante las críticas de Máximo Kirchner, quien rechazó la idea de "candidatos por default" y propuso la centralidad absoluta de Cristina Kirchner para 2027, el "kicillofismo" eligió responder con la reglamentación electoral vigente. Carlos Bianco, ministro de Gobierno provincial y hombre de máxima confianza del gobernador, marcó la cancha este lunes en su habitual conferencia de prensa que "las PASO están vigentes y son la mejor herramienta". A partir de esta frase, el Ejecutivo bonaerense desactiva la pretensión del cristinismo de definir liderazgos mediante el consenso de la cúpula, abriendo la puerta a una competencia interna en la que Kicillof se perfila como el principal contendiente.
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