¿Por qué deseamos aquello que nos hace daño? ¿Somos capaces de reconocer que a veces nuestras aspiraciones no son tanto nuestras como expectativas socialmente impuestas? ¿Y, en particular los hombres, se hacen estas preguntas? ¿Se sienten cómodos con las aspiraciones de la masculinidad normativa y neoliberal, acaso con el sistema heterosexual? PublicidadJunto a análisis que explican el auge de la manosfera, los discursos reaccionarios o el antifeminismo desde lecturas que examinan la ideología y el sistema de privilegios, Lionel Delgado propone en Tristes y salvajes: Políticas del deseo más allá de la manosfera (Ariel) buscar respuestas en las emociones y su conceptualización política, los afectos. ¿Qué promesas de felicidad contienen esos discursos, qué vacíos vienen a llenar y por qué consiguen seducir a tantos hombres jóvenes en un contexto de precariedad, incertidumbre y soledad? Delgado lleva años trabajando con adolescentes, profesorado y profesionales de igualdad. Esa experiencia atraviesa su ensayo, un texto muy didáctico que propone, entre otras, el concepto de "manocultura" como herramienta de análisis.El autor invita a pensar qué necesidades, miedos y anhelos están siendo capitalizados por esos discursos antigénero, hipermasculinizados, y qué alternativas somos como sociedad capaces -o no- de ofrecer. En esta entrevista, Delgado habla de la fatiga de los activismos feministas, del éxito de los gurús neoliberales, del heteropesimismo, de las dificultades para implicar a los hombres en los cambios hacia la igualdad y de por qué, tal y como sostiene, los datos nunca bastarán si en realidad lo que está en juego es el deseo.