Cuando hablamos de discursos violentos y reaccionarios, habitualmente lo hacemos desde el prisma de quien recibe esa violencia, o desde los privilegios que desean mantener aquellos que la ejercen. Es un tipo de violencia que se propaga en el ámbito digital, pero que bebe directamente de los espacios offline y de las estructuras de poder que atraviesan “instituciones” como la familia o la heterosexualidad. Sin embargo, pocas veces se aborda esta cuestión desde el plano de los afectos y, particularmente, la del placer intrínseco a la violencia.
“¿Por qué seducen tanto los discursos de odio? ¿Por qué lo políticamente incorrecto se vive como una liberación? ¿Y por qué deseamos aquello que nos hace daño?” Estas son las preguntas de las que nace el primer ensayo del sociólogo, investigador y formador Lionel Delgado, Tristes y salvajes. Políticas del deseo más allá de la manosfera (Ariel), en el que aborda muchas de las cuestiones en torno a las masculinidades que trabaja junto a chicos jóvenes y profesorado en las formaciones que imparte.
¿De dónde nace tu interés por escribir este ensayo y por abordar fenómenos como la manosfera desde el terreno de los afectos?
El ensayo parte de una posición teórica fuerte, pero también de la práctica. Llevo muchos años trabajando con hombres adultos y jóvenes. A día de hoy, los discursos de la manosfera se han abordado de una manera muy polémica y, a veces, muy simplista. Lo mismo sucede con la masculinidad. Creía que hacía falta introducir algunos elementos en el debate, porque tendemos mucho a moralizarlo, simplificarlo y generar polémica. Es un tema muy complejo y merece una atención en profundidad.








