En Shimao, un extenso asentamiento amurallado de piedra en el norte de China, el ADN antiguo está aportando información que la arqueología por sí sola no podía dilucidar por completo.

La evidencia genética está ayudando a rastrear el origen de los habitantes de este centro del Neolítico tardío, cómo se organizaban las familias y quiénes pudieron haber sido elegidos para los sacrificios rituales.El estudio, publicado en <i>Nature</i> , examinó restos humanos de Shimao, uno de los asentamientos del Neolítico tardío más importantes de China.

Los resultados revelan vínculos genéticos con poblaciones del sur y aportan nuevas pruebas de que los entierros masivos masculinos en el yacimiento estaban relacionados con sacrificios humanos.El trabajo fue dirigido por la profesora Qiaomei Fu del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología (IVPP) de la Academia China de Ciencias, en colaboración con la Academia Provincial de Arqueología de Shaanxi y otras instituciones.

Durante más de 13 años, el equipo llevó a cabo un análisis genómico nuclear a gran escala y de alta resolución de 169 muestras humanas antiguas (144 individuos no emparentados) procedentes de Shimao, yacimientos cercanos y la región sur de Shanxi.Shimao data de entre 4200 y 3700 años antes del presente y fue un gran asentamiento neolítico tardío con una estructura socialmente estratificada, ubicado en el norte de la provincia de Shaanxi, China.