El �ltimo esca�oSi el Mundial de 2010 ayud� a sanar las heridas de varias generaciones de espa�oles del siglo XX, el Mundial de EEUU es la primera gran experiencia colectiva de la generaci�n del siglo XXICelebraci�n espa�ola en VitoriaEFEActualizado S�bado,
julio
00:02Audio generado con IADada mi naturaleza fatalista -o previsora-, prefiero no darle vueltas a la final de la Copa del Mundo porque, como ha escrito Alberto Olmos, ser� lo m�s parecido a un partido entre el equipo de un colegio de jesuitas, con chicos formales y todav�a v�rgenes de acci�n y pensamiento, y el equipo de un reformatorio, con el jefe de la mafia local arbitrando. La Infantinada.As� que voy a celebrar por anticipado la victoria m�s importante y de mayor calado social de Espa�a, esa que ni las patadas argentinas ni la mafiosa FIFA pueden arrebatarnos: la marea de gente muy joven que se ech� a las calles con la selecci�n desde el primer d�a, incluso cuando el periodismo construy� una falsa tragedia tras el empate con Cabo Verde y que ha acabado contagiando a todo un pa�s de una ilusi�n sana -opuesta al frenop�tico ultranacionalista argentino y al viejo nacionalismo ca�� del �pe��n espa�ol�-, y que ha logrado arrastrar por desborde a muchos ayuntamientos -�incluso a vascos y catalanes!- a instalar pantallas gigantes.El nacionalismo catal�n -que paus� temporalmente su acoso a trabajadores argentinos por hablar en espa�ol para rogar a Messi que gane a Espa�a- y el nacionalismo vasco han entendido las consecuencias de esta explosi�n juvenil; de ah� su impotente hostilidad. Un profesor de la Universidad Aut�noma de Barcelona admit�a su desconcierto al ver a sus hijos entusiasmados con la selecci�n. �Es una operaci�n de Estado y les funciona�, conclu�a paranoico, recibiendo la solidaridad de otros en una situaci�n parecida, incapaces de aceptar que sus descendientes son m�s listos y saben disfrutar, sin traumas, de su catalanidad y de su espa�olidad.Si la victoria de Espa�a en 2010 fue una liberaci�n para varias generaciones de espa�oles del siglo XX crecidas en la derrota -una revancha frente a nuestra historia de infortunios-, el presente Mundial constituye la primera gran experiencia colectiva de la generaci�n del siglo XXI. Adolescentes de la era digital que viven el f�tbol como un punto de encuentro divertido, que visten la camiseta de �la Roja� pero que tienen diferentes tonos de piel, distintas lenguas maternas, y que construyen a grito de gol su modo de ser espa�oles, acorde con el mundo global y mestizo del que ya son protagonistas. Es una identidad h�brida, menos cargada de apriorismos hist�ricos, de viejas ideolog�as, y que conecta con la realidad de los barrios y con la idea que el Rey Felipe introdujo en su discurso de proclamaci�n: una vieja naci�n en la que caben todas las formas de ser y sentirse espa�ol.













