Análisis Exclusivo suscriptores Un informe de la Universidad Javeriana revela brechas de acceso, uso y seguridad digital en los menores del país. ¿Cuáles son los riesgos?Es necesario que los padres estén informados de todos los peligros del internet. Foto: iStockSUBDIRECTOR VIDA17.07.2026 16:24 Actualizado: 17.07.2026 16:24

En Colombia hay 8,6 millones de niños, niñas y adolescentes entre los 5 y los 17 años que usan internet. De ellos, 7,5 millones —el 88 por ciento— lo hacen principalmente desde un celular. Y, sin embargo, más del 89 por ciento de esa misma población no sabe verificar si la información que encuentra en la red es verdadera, ni limitar la difusión de sus datos personales, ni proteger sus propios dispositivos y cuentas. LEA TAMBIÉN Así lo revela un nuevo informe del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana, que cruzó los microdatos del formulario C600 de 2024, la Encuesta de Calidad de Vida 2025 del Dane, los resultados de las pruebas Saber 11 entre 2019 y 2025 y una revisión de literatura académica internacional sobre el uso de dispositivos digitales en contextos escolares.El diagnóstico confirma una tendencia que ya se intuía: el acceso a internet entre menores de edad es hoy casi universal. Pero la calidad de ese acceso, las competencias digitales y la conectividad escolar siguen siendo profundamente desiguales.Del total de la población de 5 a 17 años en el país —10,9 millones de personas—, el 44 por ciento (4,9 millones) se conecta a internet todos los días de la semana y un 31 por ciento adicional (3,4 millones) lo hace al menos una vez por semana. El 23 por ciento restante, 2,5 millones de niños, niñas y adolescentes, no utiliza internet en absoluto.Entre quienes sí se conectan, el celular es, por lejos, el dispositivo dominante. Solo el 34 por ciento usa computador de escritorio, el 27 por ciento portátil y apenas el 6,5 por ciento tableta, lo que confirma que el teléfono se convirtió en la principal puerta de entrada al mundo digital para la infancia y la adolescencia colombianas.El hogar, por su parte, sigue siendo el principal escenario de conexión. El 92 por ciento de los niños, niñas y jóvenes que usan internet —7,9 millones— declaran hacerlo desde su casa, mientras que 702.172 (8 por ciento) no cuentan con esa posibilidad.La brecha se ensancha cuando se mira el entorno escolar. Solo el 53 por ciento (4,6 millones) accede a internet también desde su institución educativa, lo que deja a un 47 por ciento —4 millones de estudiantes— sin esa alternativa dentro del colegio. Para el LEE, esta desigualdad limita directamente las posibilidades de usar la tecnología como herramienta pedagógica en las aulas.El hallazgo más preocupante del informe, sin embargo, tiene que ver con la seguridad digital. Según la Encuesta de Calidad de Vida, apenas el 13 por ciento de los niños, niñas y adolescentes afirma saber comprobar si la información que circula en internet es verdadera. Solo el 11 por ciento dice saber limitar la difusión de su información personal, y únicamente el 9 por ciento asegura conocer cómo proteger sus dispositivos y cuentas.En cifras absolutas, cerca de 7,5 millones de menores no saben verificar contenidos, 7,7 millones no saben restringir la circulación de sus datos y 7,8 millones desconocen cómo blindar sus equipos y perfiles. En los tres casos, más del 89 por ciento de la población infantil y juvenil del país reporta no dominar estas habilidades.Expertos hablan al respecto. Foto:iStock"Aunque el acceso a internet entre los niños, niñas y adolescentes colombianos es hoy mayoritario, la evidencia muestra que persisten importantes desigualdades en la calidad de ese acceso y en las habilidades necesarias para aprovecharlo de forma segura", sostiene Gloria Bernal, directora del LEE Javeriana.El informe también indagó para qué usan internet los menores de edad en el país. La actividad más frecuente sigue siendo la educación y el aprendizaje, mencionada por el 55 por ciento, seguida muy de cerca por las redes sociales, con el 52 por ciento. Después aparecen el entretenimiento audiovisual (45 por ciento) y el juego en línea (26 por ciento).Los investigadores destacan que el uso educativo y el recreativo conviven en proporciones similares. Es decir, el celular termina operando simultáneamente como herramienta pedagógica y como fuente de distracción, dos funciones que compiten por la atención de niños y jóvenes en un mismo dispositivo.Esa tensión se hace más visible en los últimos años de colegio. Según Saber 11, más del 60 por ciento de los estudiantes de grado 11 usa internet más de una hora diaria por fuera de sus actividades académicas, y un 30 por ciento en promedio supera las tres horas diarias. El informe encontró, además, que los estudiantes de calendario B reportan un uso más intensivo que los de calendario A, en su mayoría colegios públicos. LEA TAMBIÉN La discusión que ya llegó a las aulasEstos hallazgos se suman a una conversación que en Colombia ya dejó de ser hipotética. A comienzos del año pasado, la Unión de Colegios Internacionales (Uncoli), que agrupa a 27 de los colegios privados más grandes del país, decidió restringir el uso de celulares en las aulas y en los demás espacios de sus instalaciones. Desde entonces, la medida ha sido replicada, de manera gradual, por otras instituciones educativas.En paralelo a esa decisión, un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) adelantó el primer estudio en el país sobre los efectos de estas restricciones.Esa investigación, que encuestó a más de 11.000 personas en 25 de los 27 colegios de Uncoli, encontró que el 61 por ciento de los profesores percibió una mayor concentración de los estudiantes tras la restricción, mientras que el 52 por ciento notó más participación en clase y el 66 por ciento reportó mayor interacción entre estudiantes durante los recreos. El 89 por ciento de los docentes respaldó la medida, frente a un 94 por ciento de las familias que se opone a que los celulares se usen dentro de los colegios.Los menores pueden acceder a contenidos inapropiado como violencia y pornografía. Foto:iStockEl propio estudio, no obstante, reveló una contradicción de fondo. Pese a ese rechazo mayoritario de los padres, el 85 por ciento de los estudiantes entre 11 y 18 años tiene celular propio, y en la mayoría de los casos lo recibió a los 12 años, dos años antes de la edad que sus propias familias consideran adecuada. A los 14 años, el 95 por ciento de los adolescentes ya cuenta con celular y acceso a redes sociales.Ana María Saavedra, investigadora de la Universidad de Stanford vinculada al estudio, atribuyó ese desfase a fenómenos como la ignorancia pluralística y el temor a quedarse por fuera del grupo, conocido como ‘Fomo’. Es decir, los padres terminan cediendo un celular antes de tiempo porque perciben que los demás ya lo hicieron.Leídos en conjunto, el informe del LEE Javeriana y los primeros resultados del estudio de Uncoli, Stanford, el Banco Mundial y el BID dibujan dos caras de un mismo fenómeno. Por un lado, un país donde el acceso a internet desde el celular ya es la norma entre niños y adolescentes. Por otro, un sistema educativo y unas familias que apenas comienzan a ponerse de acuerdo sobre cómo acompañar ese acceso, mientras las competencias básicas de seguridad digital siguen sin llegar a la enorme mayoría de esa población.Los investigadores del LEE revisaron también la evidencia internacional disponible sobre los efectos del uso de dispositivos digitales y las políticas de restricción en las instituciones educativas. Organismos como el Banco Mundial (2025), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, 2020), Unicef (2025) y la Unesco (2023 y 2025) coinciden en advertir que el uso excesivo de dispositivos digitales puede afectar la atención, la calidad del sueño, el bienestar emocional y la convivencia escolar, además de incrementar riesgos como el ciberacoso y la violencia digital.Al mismo tiempo, la Unesco insiste en que las escuelas son espacios clave para desarrollar competencias digitales y pensamiento crítico, no solo restricciones. En ese marco, la revisión del LEE encontró que las restricciones al uso de dispositivos móviles pueden contribuir a reducir el acoso escolar, fortalecer la convivencia y generar mejoras en el rendimiento académico.Esos resultados, sin embargo, dependen de cómo se implementen las medidas en cada colegio y del acompañamiento que reciban de las familias, dado que buena parte de la experiencia digital de niños y adolescentes ocurre por fuera del aula.A partir de estos resultados, el LEE de la Javeriana plantea que las políticas públicas sobre el uso de dispositivos en las instituciones educativas deberían diferenciar el uso pedagógico del personal, ajustar las medidas según el ciclo educativo y garantizar alternativas de conectividad antes de imponer restricciones.El informe recomienda, además, acompañar cualquier regulación con formación docente, educación en ciudadanía digital, mecanismos de seguimiento y evaluación, y orientación a las familias y cuidadores. La propuesta apunta a un marco nacional que fije principios generales, pero que deje a cada colegio la posibilidad de adaptar sus políticas según su infraestructura, las características de sus estudiantes y las capacidades de sus docentes.REDACCIÓN EDUCACIÓN Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.