Pausas de hidratación convertidas en tiempos muertos, porque las mayoría de cadenas televisivas vendieron ese espacio a los anunciantes y, luego, porque los entrenadores lo utilizaron para dar consignas a sus equipos.
La esperada conquista del espacio deportivo estadounidense por parte del fútbol ha acabado revertiéndose y la Copa del Mundo llega a su final cada vez más parecida a lo que se espera de un espectáculo norteamericano.
Si el Mundial de 1994 fue el impulso decisivo para la creación de la Major League Soccer, la Copa del Mundo norteamericana de 2026 se esperaba que fuese la punta de lanza que le permitiese al fútbol hacerse un hueco entre los grandes deportes estadounidenses.
Los más de seis millones y medio de aficionados que han acudido a los estadios (más que el total de la asistencia en Rusia y Qatar conjuntamente) y el seguimiento de todos los partidos, con audiencias millonarias, hablan del éxito del torneo. Durante casi más de un mes, el soccer ha sido el eje central de las transmisiones deportivas, pero las formas le han acercado mucho al concepto de espectáculo norteamericano, la FIFA.
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