A los puristas se le revuelven las entrañas.La FIFA está toqueteando el fútbol, y cada una de esas modificaciones, arbitrarias y mercantilistas, desnaturaliza la disciplina, la americaniza. Los puristas discrepan de la pausa de hidratación. La consideran innecesaria en estadios climatizados y solo justificable en términos recaudatorios: en esencia, las pausas de hidratación nutren los cortes publicitarios, generan millones de dólares, pero actúan como cortafuegos en un partido, interrumpen la inercia natural del relato, lo malean.El asunto se ha debatido en foros y en estos días está siendo opacado por otra controversia, otra modificación arbitraria de la FIFA que afecta a la final del domingo: la final se superbowlizará, nos regalará un descanso de media hora, nada que ver con el cuarto de hora tradicional, que se dedicará a un show musical que cuenta con Madonna, Shakira, BTS y Justin Bieber.Media hora de descanso no es un desastre, pero hay que prevenirlo”Francesc CosDoctor en Ciències de l’EsportEl despliegue hipnotizará a los amantes del pop pero condiciona a técnicos y preparadores físicos, responsables del estado de sus jugadores, acostumbrados como están a las pausas de quince minutos, no a las de media hora. La Vanguardia ha contactado con cuatro especialistas para interpretar de qué modo la pausa superbowlizada puede alterar el discurso del partido. Todos ofrecen una lectura similar: aunque el descanso prorrogado condicionará el reposo de los futbolistas, los preparadores físicos y técnicos están listos para contrarrestarlo.“El calentamiento se hace para prevenir al organismo ante el esfuerzo. Uno de sus objetivos es aumentar la temperatura intramuscular y preparar los tejidos ante el esfuerzo que vendrá. Estas adaptaciones duran entre 15 y 20 minutos. Los estudios dicen que el efecto de las adaptaciones se puede prolongar hasta 45 minutos, sin que eso sea lo ideal. Media hora de descanso no es un desastre, pero hay que prevenirlo”, dice Francesc Cos, doctor en Ciències de l’Activitat Física i l’Esport y fisioterapeuta.Quien esté perdiendo tiene más tiempo para reponerse; el que gane puede perder ritmo”Antoni TramullasDirector de Medicina del Deporte y Rendimiento del Sevilla FC“A nivel fisiológico, la pausa más larga del descanso da más tiempo a la recuperación. Lo que pasa es que, si dura más de lo habitual, como es el caso, el equipo que esté perdiendo tendrá más tiempo para descansar, hablar con el entrenador y rehacerse; es cierto que el que esté ganando también tendrá más descanso, pero también puede perder el ritmo. La pausa rompe el ritmo al que va por delante, no solo en el marcador, sino también en la sensación de estar imponiendo su autoridad”, añade el doctor Antoni Tramullas, director del Departamento de Medicina del Deporte y Rendimiento del Sevilla FC y ex médico del Barça.No me parece bien que se cambien ciertas reglas que van contra el rendimiento”Albert RocaEntrenador y preparador físico“No me parece bien que se quieran cambiar ciertas reglas que solo pueden ir contra el rendimiento de los futbolistas. Una pausa tan prolongada enfría la musculatura y la temperatura corporal y por tanto el ritmo físico que debe mantener el jugador para rendir en la segunda mitad. Seguramente los preparadores físicos intentarán que los futbolistas practiquen activación ligera (gomas elásticas de resistencia) y otras fórmulas para mantener una temperatura corporal adecuada”, dice Albert Roca, entrenador y preparador físico que colaboró con Rijkaard y Koeman en el Barça.Si hace calor, como lo hará, hay menos riesgo de que se enfríe el organismo”Miquel Àngel CosOsteópata y responsable de Fisioterapia en la RFEA“El seleccionador podrá invertir más tiempo en la parte motivacional, en instruir a sus jugadores. Y en términos fisiológicos, la viscoelasticidad tendinosa y muscular puede conservar el tono hasta los tres cuartos de hora o incluso hasta la hora de reposo. Sin embargo, es conveniente que, a los veinte minutos de pausa, los futbolistas se sometan a algún tipo de activación. Se les propondrá que se reactiven en los espacios que el estadio habrá habilitado para ello. Es posible que se usen bicicletas estáticas”, concluye Miquel Àngel Cos, que es osteópata, doctor en Fisioterapia y responsable de Fisioterapia en la Federación Española de Atletismo.Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de 'Soñé que estaba vivo' y 'Soy un superhéroe'