Este es el Mundial de EE UU y ellos imponen sus normas, desde las pausas de hidratación al halftime show. Hasta ahora, el descanso de un partido de fútbol tenía una duración fija: 15 minutos, ni uno más. Eso podría cambiar el próximo domingo. La final del Mundial de 2026, que se disputa en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, tendría un intermedio de entre 25 y 30 minutos, según ha trascendido en las últimas horas y sin que la FIFA lo haya confirmado de manera oficial. El organismo cuenta, eso sí, con el resquicio legal para hacerlo: el reglamento específico de este Mundial establece que sus propias normas y decisiones prevalecen sobre el resto de la normativa futbolística cuando hay conflicto entre ambas, y que esa prevalencia obliga a todos los que participan en la organización del torneo.El motivo sería un espectáculo musical de dimensiones inéditas. Actuarán, entre otros, Shakira, Justin Bieber, Madonna, BTS, Gustavo Dudamel, Burna Boy y Coldplay, este último junto al PS22 Chorus, un coro infantil de Staten Island. Gianni Infantino ya adelantó hace unos días que la parte de Bieber sería, en sus palabras, la actuación de once minutos más vista de la historia. Y ahí está la clave: si solo su actuación ocupa once minutos, el resto del descanso lo absorbería el propio montaje del escenario, no la música. Antes del partido, con hora y media de antelación, está previsto además otro acto con Tom Cruise, Robbie Williams, Laura Pausini y Jennifer Hudson, encargada del himno estadounidense.No sería la primera vez que la FIFA hace algo así. En la final del Mundial de Clubes, jugada también en el MetLife, el descanso entre Chelsea y PSG duró 24 minutos por un motivo idéntico. El responsable de operaciones del Mundial, Heimo Schirgi, ha defendido este tipo de decisiones enmarcándolas como el cierre del torneo, en la línea de las ceremonias de apertura celebradas en los tres países organizadores.Para España, el asunto tiene una lectura futbolística concreta. Su fútbol se apoya en tener el balón y hacer correr al rival, y esa ventaja se construye con el desgaste acumulado partido a partido. Un descanso el doble de largo daría al equipo contrario un margen de recuperación física que normalmente no tendría a esas alturas del choque, algo que podría notarse en el arranque de la segunda mitad.El césped, además, lleva todo el campeonato bajo sospecha. Tras el partido de Francia ante Senegal en ese mismo estadio, el pasado 16 de junio, Didier Deschamps calificó la superficie de “especial” y “diferente”, y llegó a decir que podría haber cemento bajo la hierba. Unos días antes, después de que Brasil empatara con Marruecos, Vinicius Jr. se había quejado de que, por el calor, el césped se seca deprisa y el partido se vuelve lento. Levantar un escenario en mitad del campo para un espectáculo de esta escala no sería precisamente la mejor noticia para un terreno de juego que ya venía señalado.España ya conoce a su rival: Argentina, que remontó a Inglaterra este miércoles en Atlanta y jugará su segunda final consecutiva con Messi buscando la despedida soñada. La comparación que se repite entre los críticos de la medida es la de las pausas de hidratación, presentadas en su día por motivos de seguridad y que terminaron sirviendo, sobre todo, para dar más hueco publicitario a las retransmisiones. El descanso ampliado de la final, de confirmarse, parecería ir en la misma dirección.