La Comisión Europea ha publicado este viernes su plan que espera convertir en una hoja de ruta para mejorar la competitividad del sector bancario en la Unión Europea, aunque las propuestas legislativas concretas no llegarán hasta principios de 2027. El Ejecutivo comunitario plantea una simplificación y una reducción de la carga administrativa para los bancos europeos sin comprometer la seguridad del sistema, asegura, mientras que el Banco Central Europeo (BCE) y el supervisor sigue con preocupación que la agenda de simplificación no se transforme en una de desregulación. En una frase que resume el espíritu del plan propuesto por Bruselas, la institución señala que “los reguladores y las autoridades de supervisión deberían centrarse en los riesgos que más inciden en la estabilidad financiera general y evitar una cultura de tolerancia cero al riesgo”. La Comisión apunta así, aunque sea con cautela, a un aligeramiento de los requisitos de capitales o buffers, un punto que genera mucha tensión con el Banco Central Europeo (BCE), aunque lo hace, asegura, proponiendo que no haya una reducción de la seguridad en este ámbito, sino una eliminación de duplicidades, solapamientos y detalles excesivos. Los bancos europeos consideran que se pone sobre sus hombros un peso que no tienen que afrontar sus competidoras en otras regiones, como por ejemplo en Estados Unidos, y que eso evita que las entidades tengan que mantener inmovilizado un dinero que, de lo contrario, podría estar sirviendo para financiar a empresas y hogares, aumentando la competitividad de la economía europea. La Comisión no aborda directamente este punto, pero sí deja claro que las medidas para aligerar la carga sobre los bancos europeos tendrán un impacto sobre estos colchones. A cambio, la Comisión intenta resucitar una red de seguridad europea, enterrando definitivamente la propuesta de un fondo común de garantía de depósitos (EDIS), que Alemania ha bloqueado durante más de una década, por una nueva propuesta que debería “revisar y simplificar la estructura del marco de garantía de depósitos” actual, sin especificar demasiado cómo eso podría sustituir el objetivo inicial del EDIS, que era un fondo común. El espíritu europeo del sustituto del EDIS estaría en todo caso en esta línea del informe: “El objetivo será garantizar que la quiebra de un grupo transfronterizo no genere distorsiones en los distintos Estados miembros ni suponga responsabilidades para los sistemas de garantía de depósitos (SGD) y los presupuestos nacionales, así como garantizar una protección equitativa de los depósitos cubiertos en toda la Unión Bancaria”. Bancos más grandes y más europeos Bruselas solicita facilitar las operaciones transfronterizas y la fusión entre entidades, con un dardo claro a las interferencias de Gobiernos nacionales en los procesos de consolidación, tanto en operaciones entre entidades de distintos países, como está ocurriendo en el caso de Unicredit (Italia) con Commerzbank (Alemania), como de entidades nacionales, como han sido las interferencias del Ejecutivo español en la operación BBVA - Sabadell. De hecho, esta misma semana Friedrich Merz, canciller alemán, cuyo Gobierno había criticado duramente los movimientos de Unicredit, ha señalado que no se opondría a que la entidad italiana tomara el control de Commerzbank, de la que Berlín controla el 12%. “Las intervenciones injustificadas a nivel nacional obstaculizan con demasiada frecuencia la capacidad de los bancos de la UE para consolidarse. Como consecuencia, se impide que dichos bancos crezcan a nivel de la UE, incluso mediante fusiones transfronterizas”, señala el Ejecutivo comunitario en claros dardos a los Gobiernos de España, Alemania y también de Italia. En el caso español e italiano la Comisión ha abierto procedimientos de infracción por interferir en procesos de consolidación bancaria “Esto repercute en sus valoraciones y en su capacidad para generar ganancias de eficiencia, limita su capacidad para ofrecer servicios financieros esenciales a los hogares y las empresas, y les impide competir de forma efectiva en los mercados financieros mundiales en lo que respecta a las actividades de banca corporativa y de inversión”, lamenta Bruselas. La fragmentación también se produce desde el punto de vista regulatorio, y por eso la Comisión señala que la “armonización de las normas a nivel de la UE” para los bancos significan que los Estados miembros tendrán que “reducir su discrecionalidad nacional”. Y es que uno de los puntos clave de la crítica del Ejecutivo comunitario está en una aplicación desigual de las normas europeas en distintos Estados miembros, que acaba traduciéndose en un aumento de la carga para los bancos. TE PUEDE INTERESAR Para facilitar a las entidades ganar escala y tener más liquidez, una de las propuestas de la Comisión, que ya ha respaldado en un documento de reflexión el Gobierno de España, es que las entidades puedan manejar sus requisitos y su liquidez a nivel de grupo, y no por separado por cada filial con la que cuentan. Así, Bruselas espera poder liberar 230.000 millones de liquidez y reducir la carga económica que tiene para las entidades financieras el cumplimiento del marco normativo actual en términos de reporting, que supera según la institución europea los 11.000 millones de euros al año. Aunque el Ejecutivo comunitario admite que ya se ha reducido un 50% los puntos de reporte para los bancos, señala que el sector pide más simplificación. Entre las posibles medidas futuras, la Comisión apunta a una actualización del mandato de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) para acelerar la reducción de cargas a los bancos. La Federación Europea de la Banca (EBF, por sus siglas en inglés) lleva empujando desde hace muchos meses para que la Comisión Europea, que ha puesto en marcha una campaña generalizada de simplificación de su normativa en muchos ámbitos, llevara también ese esfuerzo al sector bancario. También lo ha hecho la propia Asociación Española de la Banca (AEB), con su presidente Alejandra Kindelán siendo activa en el debate. Los jefes de Estado y de Gobierno ya solicitaron al Ejecutivo comunitario que lanzara propuestas en esta dirección. En borradores anteriores del plan, el Ejecutivo comunitario abordaba el plan del supervisor, es decir, del Banco Central Europeo (BCE), solicitando al eurobanco que tenga en cuenta el papel del sector en la competitividad de la economía europea, un intento de indicar a Frankfurt que aligere las cargas administrativas sobre las entidades financieras en términos de supervisión. Sin embargo, la Comisión Europea ha decidido finalmente no introducir esta cuestión en el informe, sin invadir así el terreno del BCE. La Comisión Europea ha publicado este viernes su plan que espera convertir en una hoja de ruta para mejorar la competitividad del sector bancario en la Unión Europea, aunque las propuestas legislativas concretas no llegarán hasta principios de 2027. El Ejecutivo comunitario plantea una simplificación y una reducción de la carga administrativa para los bancos europeos sin comprometer la seguridad del sistema, asegura, mientras que el Banco Central Europeo (BCE) y el supervisor sigue con preocupación que la agenda de simplificación no se transforme en una de desregulación.