En una resolución considerada histórica para la protección animal en Argentina, la Justicia reconoció por primera vez a dos peces dorados (Carassius auratus) como seres sintientes y sujetos de derecho, dejando un importante precedente para futuros casos vinculados al bienestar de los animales.

El fallo tuvo como protagonistas a Fede y Magui, dos peces que permanecían en una pecera de apenas 40 litros, utilizada como elemento decorativo en un restaurante de sushi del barrio porteño de Recoleta. Tras una denuncia y una pericia veterinaria, el tribunal determinó que las condiciones en las que eran mantenidos les provocaban estrés, sufrimiento y una evidente afectación de su bienestar.

Una resolución con valor histórico

El caso fue tramitado por el Juzgado de Primera Instancia en lo Penal, Contravencional y de Faltas N° 12, que homologó un acuerdo de suspensión del proceso a prueba y ordenó el secuestro y traslado inmediato de los peces. Asimismo, la resolución concluyó que los animales dejaban de ser considerados simples objetos para ser reconocidos jurídicamente como sujetos con derechos, criterio que hasta el momento no había sido aplicado en el país para ejemplares de esta especie.

El fallo se apoyó en la Ley 14.346 de Maltrato Animal, luego de que los especialistas verificaran que el reducido espacio disponible resultaba incompatible con las necesidades biológicas y etológicas de los peces.