Me parece increíble la que se ha formado porque Christopher Nolan ha decidido darle el personaje de Helena de Troya a una actriz negra en su adaptación de La Odisea. Una Lupita Nyong’o que, además, está increíble en su papel. Bueno, habría que decir mejor ‘la que han formado’, porque el ruido viene de un sitio muy concreto, una derecha principalmente constituida por hombres blancos que sacan a pasear su racismo cada vez que tienen la oportunidad.
Con Elon Musk a la cabeza, la caterva de haters han inundado con su violencia digital y verbal las redes sociales. Primero fueron a por el tráiler de YouTube, intentando crear la sensación de que no había interés por la película, y luego a por cada crítico que ha alabado el filme de Nolan. Pasen por las redes sociales de elDiario.es para ver los insultos que nos dedican (especialmente al que esto escribe) por decir que es una excelente película y que respeta la narrativa de la obra original.
Todo por una actriz negra. Porque por mucho que lo quieran vestir con el término ‘fidelidad histórica’, lo que realmente muestran es un racismo terrorífico. Es inexplicable que en 2026 haya gente que no soporte que en una adaptación de una novela se haga lo que uno quiera. Los propios traductores e historiadores de La Odisea ya han dicho que eso de la fidelidad en una obra que no es histórica, sino pura ficción, es una tontería. Helena de Troya nace, según el mito, de un huevo que salió cuando Zeus se convirtió en cisne para engañar a Leda. Busquen la fidelidad histórica.













