Javier G. Paradelo |

Santillana del Mar (Cantabria) (EFE).- Un 17 de julio de 2001, multitud de invitados junto a los reyes Juan Carlos y Sofía inauguraban el Museo de Altamira y la reproducción de la cueva, una instalación que un cuarto de siglo después ha logrado difundir y custodiar frente al deterioro unas pinturas de casi 20.000 años.

La reproducción del gran techo de los polícromos, conocida como neocueva, ha enseñado a mirar Altamira sin tocarla y se ha convertido en el corazón emocional de la visita, pero este museo nacional y centro de investigación ha crecido más allá de esa réplica con la investigación continua del techo de los bisontes.

Concebido para permitir que el mundo siguiera entrando en Altamira sin que esa presencia pusiera en peligro la cueva original, este centro celebra su primer cuarto de siglo en el ’top 2’ por número de visitas entre los museos estatales de España.

Varios visitantes observan la neocueva del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, que celebra sus 25 años. EFE/ Pedro Puente Hoyos