Javier G. Paradelo |Altamira (EFE).- Una lectura contemporánea de la cueva de Altamira a partir de la luz y la superposición de estratos es el hilo conductor de la instalación “Materia inscripta”, del artista Daniel Schweitzer, que se exhibe en el museo hasta el próximo 12 de julio en el espacio Vínculos.
Schweitzer (Alemania, 1988) plantea dos esculturas, una vertical y otra horizontal, realizadas en porcelana translúcida mediante la técnica de la biocerámica, un procedimiento contemporáneo que permite trabajar el material en capas muy finas.
Sobre esas láminas se intercalan pigmentos rojos y negros, cargas y óxidos que funcionan como manchas, huellas o indicios, en una referencia indirecta al lenguaje visual de la cueva e, incluso, a los códigos culturales perdidos que impiden conocer con certeza el sentido original de las pinturas rupestres.
El artista explica a EFE que la exposición nace de un proyecto que buscaba elaborar una propuesta vinculada y en diálogo con el museo, con las pinturas y con el contexto de Altamira, orientada a establecer puentes entre la creación actual y uno de los referentes del arte paleolítico.
A su juicio, las obras funcionan “como una especie de estratigrafía”, de manera que se establece un paralelismo entre las capas de las piezas y las capas arqueológicas que permiten estudiar el pasado y los policromos, superpuestas en el espacio y en el tiempo durante miles de años.











