EditorialLa Audiencia pasa p�gina de Peinado. El auto, s�lido y un�nime, confirma que existen indicios delictivos para sentar a la esposa del presidente en el banquilloEl presidente Pedro S�nchez y su mujer, Bego�a G�mez.AFPActualizado Jueves,
julio
23:58Audio generado con IA�Una sociedad que percibe que quienes ocupan posiciones de poder act�an guiados por intereses privados, o ajenos al servicio p�blico para obtener un beneficio, experimenta una p�rdida de legitimidad institucional que compromete la estabilidad del propio sistema�. Con esta rotunda afirmaci�n, y en l�nea con la severa advertencia contra la corrupci�n que el Tribunal Supremo lanz� en el caso �balos, cinco magistrados de la Audiencia Provincial de Madrid desmontan el principal argumento con el que Pedro S�nchez ha intentado desacreditar durante m�s de dos a�os la investigaci�n a Bego�a G�mez. El auto, s�lido y un�nime, confirma que existen indicios delictivos suficientes para sentar a la esposa del presidente en el banquillo, y ante un jurado popular, por tr�fico de influencias y malversaci�n.La Audiencia pasa p�gina de Juan Carlos Peinado. Corrige al instructor all� donde considera que se excedi�, al retirar las medidas cautelares dictadas contra G�mez, pero respalda los hechos esenciales investigados. Ese equilibrio refuerza la credibilidad de una decisi�n t�cnicamente s�lida, alejada de cualquier caricatura interesada. No hay rastro del supuesto lawfarecon el que el Gobierno ha intentado protegerse de los esc�ndalos. Al contrario: tras la condena a su hermano, son ya ocho magistrados de distintos tribunales los que respaldan, con resoluciones un�nimes, la existencia de graves indicios penales en el entorno familiar de S�nchez.Especial relevancia adquiere la comparaci�n expresa que la Audiencia establece con el caso Urdangarin para sostener que la mera condici�n de familiar de la m�xima autoridad del Estado puede generar una influencia suficiente para integrar el tipo penal. Tambi�n considera veros�mil que esa posici�n privilegiada facilitara la creaci�n de la c�tedra de G�mez, el respaldo empresarial a sus proyectos y la utilizaci�n de la asistente de Presidencia en beneficio particular.La relevancia pol�tica y estrat�gica del caso Bego�a es trascendental para S�nchez: fue la excusa para su amago de dimisi�n, el origen de su ofensiva contra la Justicia y el episodio que, seg�n las pesquisas posteriores, propici� el nacimiento de la cloaca del PSOE. Ahora, como antes, la Justicia seguir� su curso. Pero el relato construido por Moncloa para presentar esta causa como una conspiraci�n contra el presidente acaba de recibir uno de sus golpes m�s severos.








