Espa�a invirti� en I+D+i el 1,5% de su PIB en 2024, lo que supuso 23.931 millones de euros, con un alza del 6,9% respecto al a�o anterior. Marc� as� un r�cord hist�rico, seg�n el Instituto Nacional de Estad�stica (INE).El reparto de fuerzas entre los principales agentes fue el siguiente: las empresas aportaron el 56% del esfuerzo, en las universidades recay� el 25% y la administraci�n contribuy� con el 19% restante.Pero, pese a los avances, Espa�a invierte 0,7 puntos menos de su riqueza nacional en innovaci�n que la media de la UE, que asciende al 2,2% del PIB y ascendi� hasta los 403.100 millones de euros en 2024, seg�n la oficina estad�stica europea Eurostat. S�lo seis pa�ses superan el umbral del 3%: Suecia (3,6%), B�lgica (3,4%), Austria (3,3%), Finlandia (3,2%), Alemania (3,1%) y Dinamarca (3%).Si se ampl�a el foco a los 38 pa�ses que integran la Organizaci�n para la Cooperaci�n y el Desarrollo (OCDE), se observa que la media de esfuerzo inversor en innovaci�n asciende al 2,7% del PIB, con Israel (6,8%) y Corea del Sur (5,1%) a la cabeza.Pero, m�s all� de las grandes cifras y el reparto internacional de fuerzas, hay prioridades en la planificaci�n estrat�gica empresarial que no entienden de modas. Por eso, innovar es ya una condici�n absolutamente imprescindible para la supervivencia corporativa.La evidencia es doble: las firmas que innovan de forma sistem�tica baten al mercado, mientras que las que no lo hacen pueden pagar las consecuencias, que incluyen incluso la desaparici�n del mapa.El problema en relaci�n con la innovaci�n empresarial no es de discurso, pues el 83% de los directivos tiene la innovaci�n entre sus tres prioridades, pese a que s�lo el 3% de las empresas se ve preparada para innovar, seg�n un estudio de Boston Consulting Group. Pero innovar o dejar de hacerlo no es una simple elecci�n.Seg�n datos de la misma consultora, los innovadores recurrentes baten al mercado en 2,4 puntos de retorno total al accionista anual de media (TSR) desde 2005, con ventajas m�ximas en momentos de crisis, como la denominada gran recesi�n, justo despu�s de la pandemia. Los innovadores guiados por la estrategia pueden lograr una cuota de ingresos por productos nuevos hasta un 74% mayor, seg�n el citado estudio de BCG, llamado Most Innovative.En la misma l�nea, la consultora McKinsey ha calculado que los mejores ejecutores en innovaci�n superan a sus pares en unos cinco puntos en crecimiento de ingresos y en unos siete puntos en rentabilidad anual, seg�n recoge su informe How top performers use innovation to grow.Por todo ello, resulta evidente que innovar es de ayuda y marca grandes diferencias, mientras que no hacerlo puede acarrear castigos fatales, como recuerdan algunos casos de manual. Entre ellos, destaca el cl�sico ejemplo de la fotogr�fica Kodak, que invent� la c�mara digital en 1975, la enterr� m�s tarde para proteger el carrete y acab� quebrando en 2012.Otro ejemplo lo protagoniz� la empresa audiovisual Blockbuster, que rechaz� acercarse a la plataforma Netflix hacia el a�o 2000 y acab� en el dique seco apenas una d�cada despu�s. Y una situaci�n similar la experiment� la firma de telecomunicaciones finlandesa Nokia, que lleg� a aportar en torno al 25% del crecimiento de su pa�s entre 1998 y 2007, pero acab� por perder el liderazgo tras no entrar a tiempo en el negocio de los smartphones, que arranc� con la salida del iPhone en 2007.Experiencias como las citadas corroboran la c�lebre frase de la literatura empresarial que sit�a la innovaci�n como la mayor ventaja competitiva sostenible, por ser la �nica que los competidores no pueden copiar de un d�a para otro. En Espa�a, al tomar el pulso a la innovaci�n, se observa que el pa�s mejora pero no protagoniza un salto cualitativo, pues ocupa el puesto n�mero decimocuarto de la UE.Seg�n la �ltima Encuesta de Innovaci�n en las Empresas del INE, el 27,3% de las organizaciones espa�olas de m�s de 10 empleados fueron innovadoras entre 2022 y 2024, frente al 23,9% del bienio anterior. Por comunidades, Catalu�a, Pa�s Vasco y Arag�n figuran en cabeza, mientras que el �mbito industrial se sit�a a la vanguardia por sectores econ�micos.Aunque los datos dan buena cuenta de los avances que est�n registrando en Espa�a las estrategias innovadoras, la percepci�n social no se corresponde con la realidad: el 43% de los espa�oles coloca nuestro pa�s entre los menos avanzados del mundo en innovaci�n, seg�n el r�nking European Innovation Scoreboard 2024, de la Fundaci�n Cotec.Dicha clasificaci�n tambi�n arroja que Espa�a es un pa�s innovador moderado respecto a la media comunitaria, encadenando tres mejoras consecutivas desde 2021. Sin embargo, no asciende al grupo de innovadores fuertes o, dicho de otro modo, Espa�a mejora en t�rminos absolutos, pero pierde posiciones relativas porque otros van m�s r�pido.En este escenario, la formaci�n de los directivos en el �mbito de la innovaci�n se alza como una palanca clave en un contexto de d�ficit estructural. Entre las opciones sobresalen tres tipos de programas dominantes. Hay m�dulos cortos online e intensivos, de entre dos y ocho semanas de duraci�n. Estos programas son adecuados para profesionales experimentados que buscan un impulso en un eje concreto. Ah� se incluye una gran variedad de temas, desde design thinking, que es como se conoce la metodolog�a centrada en resolver problemas complejos y generar innovaci�n, hasta �mbitos cercanos a la inteligencia artificial y al gobierno tecnol�gico.Tambi�n hay t�tulos ejecutivos a tiempo parcial de varios meses de duraci�n para quienes buscan un recorrido completo y con un proyecto aplicado. En �ltimo lugar est�n los m�steres largos, para una reorientaci�n profunda hacia la innovaci�n o la transformaci�n digital.El ecosistema de las 'startups' despega, pero a�n necesita crear l�deres globalesEl ecosistema espa�ol de startups ha cambiado de escala. La �ltima radiograf�a del emprendimiento innovador en Espa�a, presentada en junio por el Foro Nacional de Empresas Emergentes tras la primera evaluaci�n de la Ley de Startups, dibuja un panorama en expansi�n: cerca de 5.000 startups activas (casi un 40% m�s que un a�o antes), un 46% m�s de empleo desde 2022 y una vida media de 3,5 a�os.Sin embargo, estos avances no bastan para dar por consolidado el ecosistema. Al menos, esa es la opini�n de Carlos Mateo, presidente de la Asociaci�n Espa�ola de Startups (AES), quien sostiene que Espa�a sigue "en plena expansi�n, pero no ante un ecosistema maduro todav�a". A su juicio, el siguiente paso es que m�s startups den el salto a scaleups con capacidad para competir globalmente, como ya han hecho compa��as nacidas en Espa�a como Factorial, TravelPerk o Multiverse Computing.El acceso al capital sigue siendo otro de los grandes condicionantes para acelerar ese salto. Seg�n el Spain Tech Ecosystem Report de Dealroom, el valor del ecosistema espa�ol ronda los 125.000 millones de euros, m�s del doble que en 2020, mientras la inversi�n en capital riesgo super� los 3.100 millones en 2025. Aunque parte del capital procede de fondos internacionales, Mateo rechaza interpretarlo como una debilidad. "La pregunta no es c�mo reducir el capital for�neo, sino c�mo escalar el nacional para que pueda acompa�ar", seg�n sostiene. Esto se traduce en que Espa�a necesita fondos de mayor tama�o e inversi�n institucional para liderar rondas de crecimiento.El presidente de la asociaci�n considera que las startups ya impactan en la econom�a por el empleo cualificado, la digitalizaci�n de sectores tradicionales y la retenci�n de talento. Sin embargo, cree que ese efecto podr�a multiplicarse si aumentase la compra de innovaci�n por parte de los sectores p�blico y privado. "El gran multiplicador pendiente es que las administraciones y las grandes empresas compren innovaci�n a las startups de aqu�", afirma. Adem�s, recuerda que casi la mitad de los contratos p�blicos "se adjudica mediante procedimientos sin competencia", lo que limita su acceso a este mercado.La visi�n desde South Summit, uno de los principales encuentros internacionales de emprendimiento celebrado en junio en Madrid, es m�s optimista. Su fundador y CEO, Nacho Mateo, sostiene que Espa�a ha dejado de ser "un pa�s donde nacen startups para convertirse en un lugar donde pueden construirse compa��as globales". Asimismo, Mateo define el ecosistema como "m�s maduro, internacional y ambicioso".Esta evoluci�n se refleja en el perfil de las empresas. "Hace unos a�os predominaban proyectos muy iniciales, mientras que hoy vemos compa��as m�s maduras, con clientes, ingresos, tecnolog�a propia y capacidad para escalar", se�ala. En este cambio ganan peso la inteligencia artificial, el deep tech, la salud, la ciberseguridad o las tecnolog�as clim�ticas. De hecho, la ganadora de la �ltima edici�n fue Mitiga, cuya tecnolog�a combina inteligencia artificial y supercomputaci�n para anticipar riesgos clim�ticos.Para Mateo, la inteligencia artificial ya es la base de la pr�xima generaci�n de empresas. "La siguiente ola de innovaci�n vendr� de su convergencia con la salud, la industria, la energ�a, la movilidad o la defensa", apunta. Ese escenario tambi�n eleva las exigencias de los inversores: "Ya no basta con tener una buena idea brillante. Se invierte en equipos con visi�n global, capacidad de ejecuci�n y ambici�n para competir, desde Espa�a y Europa, en cualquier mercado del mundo".Las patentes confirman el buen estado de la I+D espa�ola, con la salud al frenteLa innovaci�n tecnol�gica en Espa�a est� alcanzando su madurez estructural. Los datos de la Oficina Europea de Patentes (OEP) confirman que el ecosistema de investigaci�n y desarrollo (I+D) avanza gracias a una s�lida estrategia de propiedad industrial, clave para atraer capital riesgo."Las invenciones espa�olas alcanzaron en 2025 la cifra m�s alta registrada hasta la fecha en solicitudes de patentes con 2.255 presentadas desde Espa�a", afirma Roberta Romano, portavoz de la OEP. Se trata de un incremento del 2,9% frente a 2024. Pero. adem�s, es un avance fruto de un cambio cultural de fondo: "El n�mero anual de solicitudes de patentes ha aumentado m�s de un 43% en comparaci�n con 2016", a�ade, lo que en su experiencia denota "el esfuerzo constante del pa�s por la innovaci�n".Dentro de la "tendencia positiva de media", hay un �rea que destaca por encima de las dem�s. La salud concentra el 23,4% de las solicitudes nacionales con biotecnolog�a, f�rmacos y tecnolog�a m�dica " al frente. "Las tecnolog�as relacionadas con la salud siguen ocupando un lugar central en la innovaci�n espa�ola", engloba Romano. Y, en paralelo, el ecosistema de salud se expande, pues esta especializaci�n t�cnica coincide con el crecimiento exponencial del tejido empresarial recogido por Emprende inHealth, una iniciativa nacida para unir el talento emprendedor con el conocimiento sanitario.Seg�n datos del informe Spain: Healthtech Ecosystem del ICEX-Invest in Spain y Dealroom, recogidos por esta aceleradora de start up, Espa�a ha pasado de casi 2.800 empresas biotecnol�gicas en 2017 a m�s de 8.500. De hecho, ellos han gestionado casi 600 candidaturas en 10 a�os, principalmente en Madrid y Catalu�a. Adem�s, en 2016, el 71,4% de esos proyectos estaban constituidos legalmente, mientras que en 2025 la cifra se elev� al 96,1%. Al mismo tiempo, los proyectos que han consolidado una facturaci�n recurrente dentro del mercado han subido del 17,5% al 40,3%.Este sector no es el �nico que experiment� un crecimiento notable en 2025. Entre otros, destac� la tecnolog�a inform�tica, y, en menor medida, los motores, bombas y turbinas. "Las empresas con derechos de propiedad industrial atraen la gran mayor�a de la financiaci�n", apunta Romano. Y no hay que olvidar que la patente une el laboratorio y el mercado. "La innovaci�n no nace de forma aislada, sino dentro de ecosistemas donde colaboran universidades, centros de investigaci�n, industria, pymes, inversores y sistemas de propiedad intelectual", dice Nuria Espallargas, inventora y miembro del jurado de los European Inventor Award 2026. Explica que el camino exige "colaboraci�n, perseverancia, protecci�n de ideas y una red s�lida capaz de llevar la tecnolog�a desde el laboratorio hasta el mercado".En cuanto a regiones innovadoras, Espa�a cuenta con cinco comunidades aut�nomas entre las 100 principales del ranking del Convenio sobre la Patente Europea (EPC): Catalu�a, Madrid, Pa�s Vasco, Comunidad Valenciana y Navarra.LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL REDEFINE LA INNOVACI�N EMPRESARIALHa dejado de ser una promesa de futuro o un experimento de laboratorio tecnol�gico. La inteligencia artificial se ha consolidado como el motor central de la estrategia corporativa de empresas a nivel mundial. Su verdadero valor no radica solamente en la automatizaci�n de procesos sino en su capacidad para actuar como un catalizador bidireccional de la innovaci�n. Por un lado, optimiza los recursos existentes, mientras, por otro, transforma la estructura de las compa��as que la adoptan.Habitualmente, las organizaciones han destinado parte de su capital humano y financiero a hacer funcionar la operativa: tareas repetitivas, an�lisis de datos manuales y gesti�n de incidencias. La irrupci�n de la IA cambia esto al asumir el trabajo pesado de procesamiento, atenci�n primaria y optimizaci�n operativa. Eso genera un retorno en dos de los activos m�s valiosos de las empresas: el dinero y las personas.Seg�n el responsable global de AI Transformation en BBVA, Antonio Bravo, se automatizan tareas como la b�squeda y s�ntesis de informaci�n, el an�lisis de documentaci�n, la preparaci�n de reuniones o la elaboraci�n de borradores de informes y presentaciones. As�, sus profesionales pueden dedicar "m�s tiempo a actividades donde aportan un mayor valor". Entre estas, se�ala el asesoramiento a clientes, la evaluaci�n de riesgos o la toma de decisiones. Sin embargo, dice Bravo, "el criterio y la responsabilidad siguen estando en nuestros equipos".Cuando los empleados recuperan tiempo, puede destinarse a departamentos de innovaci�n, el dise�o de nuevos servicios y la mejora de la experiencia del cliente. Adem�s, la automatizaci�n inteligente reduce los costes operativos, con lo que las empresas disponen de m�s presupuesto y ganan margen para experimentar y financiar proyectos disruptivos. Desde la perspectiva de BBVA, la IA permite dedicar m�s recursos a innovar, transformar procesos y desarrollar nuevos casos de uso que generen valor para el negocio y los usuarios. "M�s que una estrategia de ahorro, entendemos la IA como una oportunidad para acelerar la transformaci�n del banco y ofrecer una experiencia m�s personalizada", a�ade Bravo. De hecho, su integraci�n en una compa��a constituye en s� mismo un hito de innovaci�n, pues implica derribar viejas estructuras y transformar la cultura organizacional: adoptar una cultura basada en datos, crear modelos de negocio h�bridos y gozar de agilidad de respuesta en tiempo real.Mientras las grandes corporaciones avanzan en este sentido, en el ecosistema tecnol�gico surgen propuestas que abordan la IA desde otra perspectiva disruptiva: decodificar el conocimiento impl�cito que los equipos humanos aplican en su d�a a d�a. Ejemplo de ello es la firma de software Sapira. Su propuesta "parte de la tesis de que detr�s de cada empresa hay dos realidades: la que aparece en los sistemas y la que hace que las cosas funcionen de verdad".En esta �ltima, que dicen "vive en la cabeza de los equipos, su experiencia de criterio y atajos aprendidos durante a�os", es donde operan ellos, al "convertir ese conocimiento en producto".