La Cámara de los Diputados italiana dio el visto bueno este jueves a la reforma electoral impulsada por la primera ministra, Giorgia Meloni, que introduce un nuevo sistema proporcional con un premio de mayoría para la coalición vencedora. El proyecto pasará ahora al Senado para su aprobación definitiva, aunque aún puede sufrir cambios. Esta primera fase de la tramitación de la nueva norma ha sido particularmente convulsa y ha dejado al descubierto las tensiones entre los socios de la coalición de derechas que gobierna Italia.La reforma ha salido adelante en la Cámara baja con 217 votos a favor, 152 en contra y 2 abstenciones, lo que permitió al Ejecutivo superar el primer gran examen parlamentario de una de sus iniciativas políticas más relevantes de la legislatura. Esta llega en la recta final de su mandato, a un año de las próximas elecciones generales. Sin embargo, la tramitación del proyecto de ley ha abierto una brecha en la coalición de derechas, una división que quedó patente el martes, cuando Meloni perdió por un solo apoyo —188 en contra frente a 187 a favor— y en una votación secreta una enmienda para introducir el llamado sufragio de preferencia, que permitiría a los electores apostar directamente por algunos de los candidatos de una lista. El revés solo puede explicarse por la rebelión de unos 40 diputados de la propia mayoría, que rompieron la disciplina de voto en lo que supone para Meloni la derrota parlamentaria más importante desde que llegó al poder.Siguiendo una práctica habitual en la política italiana, Meloni ha promovido una reforma de la ley electoral con vistas a las elecciones generales previstas para 2027. La iniciativa ha suscitado duras críticas de la oposición, que acusa al Gobierno de querer modificar las reglas del juego en el último año de la legislatura.La primera ministra ultraderechista defiende que el objetivo de la reforma es garantizar una mayor estabilidad a los futuros Ejecutivos. Para ello, el texto prevé un premio de mayoría de 70 escaños en la Cámara de los Diputados, de un total de 400 miembros, y de 35 en el Senado, de 200 miembros, para la lista o coalición que alcance al menos el 42% de los votos.La tramitación parlamentaria, sin embargo, ha estado marcada por las tensiones dentro de la mayoría. Los debates han puesto de manifiesto las diferencias entre los tres partidos que sostienen al Ejecutivo desde 2022: Hermanos de Italia, de Meloni; la Liga, de Matteo Salvini; y Forza Italia, liderada por Antonio Tajani.Las discrepancias afloraron con especial claridad con el inesperado rechazo al voto de preferencia, con el que los votante podrían haber elegido a un candidato de una lista, en lugar de que todos los nombres y su orden fueran decididos exclusivamente por las direcciones de las formaciones. Con este método, el primer candidato de cada lista seguiría siendo designado por el partido y los restantes podrían ser elegidos directamente por los electores.Pero las diferencias entre los socios de la mayoría ya se venían gestando desde hacía semanas. La Liga y Forza Italia habían expresado sus reservas ante varios aspectos del texto promovido por Hermanos de Italia, al considerar que favorecían principalmente al partido de Meloni y reducían el peso de sus aliados dentro de la coalición. La oposición aprovechó este escenario para forzar que la votación fuera secreta, con el objetivo de facilitar que los diputados de la mayoría contrarios a la reforma pudieran desmarcarse sin exponerse públicamente.El rechazo a la mencionada enmienda defendida por Meloni fue interpretado por la oposición como una pérdida de autoridad de la primera ministra, que decidió mantener la tramitación del proyecto pese a renunciar, por el momento, a ese aspecto de la reforma.“El Gobierno ha fracasado. Es el momento de que se vayan y de dar al país un Gobierno capaz de resolver los problemas de los italianos”, clamó desde su escaño Elly Schlein, secretaria de la principal formación de la oposición, el Partido Democrático.El líder del Movimiento 5 Estrellas (M5S), Giuseppe Conte, instó al Ejecutivo a “asumir la responsabilidad de sus propias decisiones” y planteó el resultado de esta votación como una “moción de censura” contra la propia mandataria.Hermanos de Italia restó importancia al episodio. El responsable de organización del partido, Giovanni Donzelli, aseguró que la prioridad es sacar adelante la reforma y dejó la puerta abierta a recuperar o modificar ese punto durante la tramitación en el Senado, aunque ello implique prolongar los plazos.La prioridad de Meloni es seguir adelante con la reforma, aunque ha reconocido que en la votación “faltaron votos también en la mayoría” y ha admitido que será necesaria una “reflexión” interna.La reforma electoral aprobada finalmente este jueves incluye también una enmienda, respaldada por unanimidad, con la que se permitirá a los italianos votar fuera de sus ciudades de residencia, algo que no podían hacer hasta la fecha.Otro aspecto polémico de este texto es que la futura ley no contemplará la paridad de género, “un paso atrás”, según la oposición; la legislación vigente contempla que una lista no pueda superar un 60% de hombres o de mujeres.
La polémica reforma electoral de Meloni supera el primer examen entre tensiones con sus socios
La Cámara de los Diputados aprueba el proyecto, que pasará al Senado, tras una tramitación marcada por las divisiones en la mayoría











