El Gobierno de Giorgia Meloni logró aprobar este jueves en la Cámara de Diputados de Italia su polémica reforma de ley electoral, tras varias jornadas de ajetreadas sesiones plenarias en las que el pasado martes la primera ministra ultraderechista vio cómo una enmienda propuesta por su partido para modificar un punto clave de la norma era rechazada por sorpresa en votación, sin recibir el apoyo del total de diputados de su coalición. Esto mostró las grietas en el Ejecutivo de Meloni y la creciente debilidad de la mandataria, mientras la oposición de centroizquierda asegura que su mayoría se ha desmoronado y pide su dimisión y la convocatoria de elecciones.

En la votación final, la reforma electoral ha sido aprobada por 217 votos a favor, 152 en contra y dos abstenciones, tras un debate final donde los partidos opositores reiteraron su rechazo a la propuesta. Tras su aprobación en el Parlamento, la medida pasará a votación en el Senado, donde se requiere que una mayoría lo ratifique para su aprobación final, mientras Meloni acelera el proceso para lograr su validación antes del receso vacacional de agosto.

Entre los elementos más polémicos de la reforma, conocida popularmente como Melonellum, se prevé que la coalición de partidos que supere el 42% de votos en los comicios obtenga un premio en forma de escaños extra, con una bonificación de 70 parlamentarios en la Cámara de Diputados y 35 en el Senado, lo que, según Meloni, ayudará a reforzar la gobernanza y la estabilidad en un país marcado por la volatilidad política.