¿Alguna vez te has obsesionado tanto con algo que te quita el sueño o el apetito? La monomanía va un paso más allá. Es la obsesión de alguien con un tema de un modo tan profundo y desequilibrado que se transforma en enfermedad. Al final de su carrera, el pintor francés Theodore Géricault retrató a diez de estos enfermos en la que se conoce como “la serie de las monomanías”. Diez retratos de personas tan obsesionadas con un tema que terminaron en sanatorios mentales.
En 2017, el neurocientífico Javier Burgos escribió un artículo titulado ‘Los retratos perdidos de Géricault’ (JotDown), en el que contaba que de los diez cuadros, solo se han conservado cinco. La otra mitad se perdieron hace más de 200 años sin dejar rastro. La búsqueda de esos cuadros perdidos se ha convertido en un auténtico misterio. Durante dos siglos, historiadores, coleccionistas, museos, expertos y aficionados de todo tipo han intentado sin éxito encontrar los cuadros. Javier Burgos terminaba su artículo imaginando lo bonito que sería encontrar esas cinco obras. Y esa idea se convirtió, de algún modo, en una obsesión: ¿Podría un científico encontrar alguno de estos cuadros perdidos? En este capítulo nos adentramos en una aventura detectivesca y fascinante de la mano de este incansabale investigador.











