Barcelona batió la semana pasada su récord histórico en el mercurio que desde 1914 mide la temperatura en el observatorio Fabra. Fueron 40,9 grados, pulverizando la anterior plusmarca, registrada el 30 de julio del 2024, con 40 grados clavados. Los números de esta misma estación certifican que la ciudad ha pasado el semestre más cálido en más de 100 años. Con todo, el Ayuntamiento ha decidido anticiparse a nuevos episodios de calor extremo con el proyecto Barcelona a 50 ºC, que incluye un simulacro de tremenda canícula que debería servir para que, en caso de pasar de la ficción a la realidad, la ciudad y todos sus actores, públicos y privados, estén preparados.El alcalde Jaume Collboni ha recibido este miércoles en el Saló de Cent a más de 40 entidades que de un modo u otro se verán afectados directamente por el inclemente avance del cambio climático. Un episodio de calor extremo puede afectar a servicios esenciales como el agua, la movilidad, la salud, la educación, la gestión de los residuos, el cuidado del espacio público, las telecomunicaciones o los servicios sociales. Puede suceder de manera estanca o que dé comienzo una caída en cascada de todos los sistemas. Por eso el encuentro de este miércoles ha sido multidisciplinar. Y una nueva muestra de la necesaria colaboración público-privada. El objetivo“Hoy iniciamos la cuenta atrás hasta llegar a los 50 grados. Nos tiene que coger preparados”, ha argumentado el alcaldeHan participado empresas como Aigües de Barcelona, Endesa, FCC, Naturgy, Sorigué, Urbaser, TMB o Valoriza, todas ellas con mucho personal trabajando en la vía pública; entidades como los gremios de hoteles, jardinería o constructores; instituciones como el Servei Meteorològic de Catalunya, Cruz Roja, Mercabarna o los hospitales del Mar y Sant Pau, y administraciones como los consorcios de Educación y Servicios Sociales de Barcelona, el Departament d'Interior o el Área Metropolitana de Barcelona. También ha habido presencia académica en este primer encuentro, con representantes de las universidades de Barcelona y Pompeu Fabra. Tras una primera fase de identificación de las infraestructuras críticas de la ciudad y el reconocimiento por parte de todos los implicados de cuál debe ser su rol para ofrecer una respuesta coordinada, durante el mes de febrero del año que viene se realizará un simulacro de despacho, centrado en la toma de decisiones y la coordinación entre los servicios municipales y el resto de actores. En septiembre del 2027 está previsto un salto de escala con un simulacro operativo real que recreará los efectos de un episodio de calor extremo para evaluar la respuesta de la ciudad y ensayar todos los protocolos.Un trabajador se refresca en una calle de Barcelona, este miércolesÀlex GarciaCollboni ha invitado a los asistentes al acto a poner las luces largas “para dejar un mejor legado a las nuevas generaciones”. “Tenemos la obligación –ha aseverado el alcalde– de preparar la ciudad y de prepararnos todos nosotros para cuando lleguemos a este punto”. Ha recordado que los veranos tórridos están creando una nueva desigualdad, de tinte climático, que hace que vivir a 40 grados no sea lo mismo en un barrio que otro.De ahí el “compromiso de llegar a todos los vecinos de Barcelona, con independencia del tipo de edificio en el que vivan y del barrio en el que estén”. “Lo que hacemos hoy es poner la cuenta atrás para llegar al momento en el que la ciudad alcance los 50 grados. Ese día nos tiene que coger preparados para asumir las consecuencias”, ha concluido.
Camino de los 50 grados: Barcelona se pondrá a prueba ante episodios extremos de calor
El Ayuntamiento, de la mano de las empresas, entidades e instituciones, hará un simulacro de condiciones para comprobar la resistencia y fortaleza de los servicios











