La temperatura más alta registrada en la historia en España es de 47,6 °C y se dio el 14 de agosto de 2021 en La Rambla (Córdoba). Esto es con los sistemas de medición oficiales de la Agencia Española de Meteorología (Aemet), siguiendo siempre los mismos criterios, y en sitios donde no incide directamente el sol, pues puede haber otros registros que no tienen validez. Tras dos olas de calor en lo que va de verano y con el progresivo incremento de los días abrasadores, la pregunta es: ¿hasta qué punto está España cerca de un récord de 50 grados?“Hay que prepararse para escenarios más extremos”, incide Elena Pita, directora de la Oficina Española del Cambio Climático, que destaca la importancia de pensar a futuro para anticiparse a problemas no tan esperables hoy en día. Como ya se ha comprobado, el calor tiene muchos efectos derivados: de las graves consecuencias en la salud a la intensificación de los incendios forestales.En el caso de España, según Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, “viendo que la frecuencia y la intensidad de las olas de calor va en aumento, no es descartable que en los próximos años o en las próximas décadas, en un pico de calor intenso, se pueda producir una temperatura de 50 grados”. El récord oficial de temperatura más alta en el mundo se sitúa en 56,7 grados, medidos el 10 de julio de 1913 en el Valle de la Muerte (California, EE UU). Sin embargo, existen dudas sobre este registro. Y al mismo tiempo hay otras mediciones más recientes por validar también en el Valle de la Muerte que llegan a los 54,4 grados, el 16 de agosto de 2020 y el 9 de julio de 2021. En Europa, la marca más alta son los 48,8° verificados por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en Sicilia (Italia), el 11 de agosto de 2021. Pero en los países del Norte de África, los termómetros sí que han llegado a los 50 grados. En Marruecos, según sus servicios meteorológicos, esta barrera simbólica de temperatura se rebasó por primera vez el 11 de agosto de 2023, en Agadir, dejando el récord del país en 50,4 grados.Después de los estragos provocados por las altas temperaturas en Europa, estos días en países como Francia también se preguntan cuándo puede caer esta preocupante marca. “El calentamiento del planeta no transforma cada verano en apocalíptico, pero aumenta la probabilidad de eventos antes considerados como casi imposibles”, asegura el meteorólogo Guillaume Séchet. Como recalca, en lo que respecta al territorio galo, “el umbral simbólico de los 50 grados pertenece todavía al futuro. Pero por desgracia ese futuro parece mucho menos lejano de lo que nos imaginábamos hace solo unos años”. Para el conjunto de Europa, está más cerca. Como señala el climatólogo francés Christophe Cassou, del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS), “es absolutamente posible tener 50 grados en el continente; la cuestión no es si va a suceder, sino cuándo”.Más allá del hito de alcanzar una cifra redonda y contundente, se trata de prepararse para picos de temperatura desconocidos hasta ahora en estas latitudes. Mientras sigan acumulándose emisiones en la atmósfera, la tendencia irá a peor. Justamente, en octubre de 2023, el Ayuntamiento de la capital de Francia organizó un simulacro de crisis denominado “París a 50 grados” en dos distritos de la urbe (el 13.º y el 19.º) para evaluar la respuesta a una ola de calor extrema. El ejercicio estaba fundamentado en trabajos científicos que consideran que un escenario de picos de 50° en la metrópoli gala es poco probable en la primera mitad del siglo, pero la posibilidad de que ocurra de forma excepcional aumenta a partir de 2050, si no se cumplen los compromisos climáticos internacionales acordados en esta misma ciudad en 2015.Según un informe elaborado tras el simulacro, frente a estas temperaturas extremas resulta esencial reforzar la cultura del riesgo para prepararse mejor y aumentar la resiliencia urbana mediante el desarrollo de redes de solidaridad y de proximidad que impulsen la ayuda mutua. Además, el trabajo recalca el interés del propio ejercicio en sí para llamar la atención sobre la necesidad de anticiparse a estos eventos de calor infernal. El Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado un simulacro similar para testar cómo enfrentarse a un pico de 50 grados en la ciudad para el primer trimestre de 2027. La directora de la Oficina Española del Cambio Climático considera que la posibilidad de estos escenarios más extremos obliga a realizar tests de estrés y protocolos para analizar cómo afectarían a infraestructuras o servicios críticos. Además, también cree necesario evaluar las consecuencias en la salud y la economía. “La parte de ordenación urbanística también es muy importante, porque muchas de las medidas de prevención están asociadas a cómo gestionar las viviendas más vulnerables”, destaca. Como incide, la Oficina Española del Cambio Climático proporciona los protocolos y la información, pero luego es cada localidad la que tiene que prepararse para un clima más extremo.Como detalla el meteorólogo Del Campo, “si se alcanzan los 50 grados en España, será de forma puntual y muy probablemente en alguna de las localidades más cálidas de nuestro país, en puntos del Valle del Guadalquivir, incluso del Bajo Guadiana o en situaciones de viento de poniente en verano, pues quizás en el interior de las regiones mediterráneas, aunque esto, claro, son todo suposiciones”. En lo que no hay dudas es en el aumento de las temperaturas máximas en España. Según el portavoz de la Aemet, si nos centramos en el verano, este incremento se cifra en alrededor de tres décimas de grado por década en las temperaturas máximas. “O sea que desde los años 60 del siglo XX, pues prácticamente ha subido la temperatura media de las máximas a nivel nacional unos dos grados”, señala. En cuanto a las predicciones de futuro, los escenarios regionalizados elaborados por Aemet consideran que, en un marco de emisiones intermedias, a mediados de siglo el promedio de la temperatura de las máximas en verano podría subir unos 2 grados más con respecto a la temperatura actual. “Si ahora estamos diciendo que ha subido unos 2 grados más o menos en 65 años, pues en unos 30-40 años podría subir otros 2 grados más la temperatura media de las máximas en verano en España”, indica. Con un escenario de altas emisiones, ahí la diferencia sería mayor. A mediados de siglo, la temperatura media de las máximas en verano podría subir unos 3, incluso 4 grados más. “Entraríamos ya en veranos extremadamente cálidos, porque tendríamos unas temperaturas 3 grados más altas que las actuales, que ya son 2 grados más altas que las que había en los años 70 y 80 del siglo XX”, advierte el meteorólogo.