Sala VORNo hubo m�stica en la remontada argentina, ni genialidad, ni empuje. S�lo un entrenador cobarde y unos jugadores que no creen en �l. Espa�a es lo contrario: el domingo seremos muy felicesLuis de la Fuente da �rdenes a los jugadores espa�oles durante la pausa de hidrataci�n del Espa�a-Francia.GETTY IMAGES VIA AFPActualizado Mi�rcoles,
julio
23:14En el plano de Xavi, Casillas, Ramos y Puyol durante el descuento del paseo militar frente a Francia qued� claro: lo m�s normal es que el domingo a medianoche ya no haya s�lo una generaci�n de espa�oles campeones del mundo. Estamos a unos meses de que Luis de la Fuente sea nombrado marqu�s, como Del Bosque, y reciba un nabo o una mancuerna de oro. En el Mundial de 2042 tendr�n que ser otros cuatro los embajadores del palco. Por porte pegan Unai Sim�n, Laporte, Rodri y Oyarzabal. Por nivel podr�a ser cualquiera. Es el gran m�rito del futuro noble riojano: ha hackeado el f�tbol internacional, a menudo an�rquico e imprevisible, y ha puesto a jugar a la selecci�n espa�ola con la identidad y el aplomo de apisonadora estil�stica con el que lo hace un gran aspirante a la Champions League en primavera.Ni el gafe puede revertir eso. Un m�rito del Mundial, al menos en Espa�a, es que a los ajenos al f�tbol los radicaliza y a los enfermos nos templa. Miramos con m�s claridad. Reservamos picos de tensi�n para una encerrona oto�al de visitante en Mestalla. Esa mirada limpia permite ver el bosque: m�s all� de la baraka del campe�n, nadie tiene las armas perfectas para matarnos, para contrarrestar la nueva ola de centrocampismo que sigue mandando en el f�tbol por m�s que no quiera verlo el Real Madrid. Mantengo mi pedrada: la final anticipada fue Portugal, se acab� con la lesi�n de Nuno Mendes y desde ah� hasta el 19 de julio las derrotas s�lo pueden llegar por accidente o atraco. La confianza de los jugadores en su nivel y del entrenador en sus decisiones van dejando huellas doradas por el camino.Como las de los rivales. Scaloni se jugaba pasar a la historia y eligi� para ello a la banda derecha del Club Atl�tico de Madrid. Tuchel se puso por delante frente a una Argentina que no amenazaba nunca y, con los dos mediocentros m�s espa�oles que quedaban en liza, Elliot Anderson y Declan Rice, decidi� encerrarse y flotar a la estrella rival para que pusiera centros a sus siete defensas. En un rid�culo indescifrable, no consiguieron despejar ninguno. No hubo m�stica en la remontada, ni genialidad, ni empuje. Despojado de pasi�n, analizar todo es m�s f�cil: hubo s�lo un entrenador cobarde y unos jugadores que no creen en �l. Espa�a es lo contrario. Espa�a le ganar� a Messi. Y el domingo seremos todos muy felices.













