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Carlos Muñoz y Emma Esser

Actualizado a las 08:48h.

España compite como un verdadero equipo. Si las estrellas no están a gran nivel o no llega la profundidad por la bandas, la columna vertebral endereza el rumbo. Si una pieza no está bien, su recambio encaja a la perfección. Como con la entrada de Fabián en el once. Y si el partido se atasca, siempre se puede recurrir a la magia. Como con Mikel Merino.

Contra una Bélgica rocosa -que sufrió las pérdidas por lesión de Tielemans, en el calentamiento, y de Courtois en la segunda mitad-, el del Arsenal fue de nuevo el salvador en un estadio de Los Ángeles lleno hasta la bandera (70.492 espectadores). Con su gol en el minuto 88, es el primer jugador en la historia de los Mundiales en marcar el gol de la victoria en dos partidos seguidos de fase eliminatoria como suplente. El rival en semifinales será Francia, pero la selección parece preparada para escalar el Everest.