España está en la semifinal del Mundial 2026. Respiren y suelten la tensión, porque se ha pasado mal, pero la moneda cayó de cara una vez más. 16 años después, el equipo de Luis de la Fuente deja su huella en la historia de la Selección al derrotar a Bélgica (2-1). Dominó en la primera mitad, sometió a su rival y un gol de Fabián Ruiz, sorpresa en el once por Pedri, hizo justicia. Duró muy poco; minutos después, De Ketelaere puso fin a la racha de Unai Simón gracias a un cabezazo. Tras mucho sufrimiento y sin traducir el dominio en ocasiones, Mikel Merino volvió a vestirse con la capa de superhéroe para catapultar a España hasta sus segundas semifinales de un Mundial. Francia, la gran favorita, es el último escollo antes de la gran final. El martes 14, a las 21:00, de nuevo en Dallas, La Roja se plantará ante Mbappé, Olise, Dembélé y compañía. España superó su propia angustia, esa que no le permitió ofrecer una versión letal, pese a dominar prácticamente todo el encuentro ante Bélgica. Solo un par de fallos de Unai Simón hicieron ver que el peor de los desenlaces era posible. Segunda vez que se alcanza esta ronda. La anterior, todos sabemos cómo acabó. Mejor ni nombrarlo. La estrategia del seleccionador De la Fuente tomó su primera decisión arriesgada —y muy pedida por una sección de la afición— del torneo: sentar a Pedri. La imagen del centrocampista del Barça no estaba siendo buena. Un punto físico, un punto de confianza. Suficiente como para quedar señalado en la fotografía general. Decía el seleccionador que, hasta que se llegase a las semifinales, no existía Francia. Pero es indudable que algo habrá influido en su veredicto. Proteger las piernas de Pedri es una apuesta de futuro. Fabián Ruiz, quien tampoco terminó la temporada con el Paris Saint Germain en su mejor momento, ocupó el puesto organizativo junto a Rodri, imperial ante Portugal. Salió Bélgica magullada. El primer rasguño vino en forma de lesión en el calentamiento. Tielemans, capitán nombrado hace un año por Rudi García, se caía del once inicial. Se esperaba una España dominadora y se cumplieron los pronósticos. Los belgas, atenazados, ponían todos las fichas a cazar contraataques. Ahí, Doku, estrella del City, opositiva a provoca infartos de la hinchada española. Una centella. Fabián y su celebración familiar. (Europa Press) Pero la sensación de peligro de La Roja era constante. Dani Olmo recibía con demasiadas facilidades entre líneas, buena noticia. Rodrigo y Baena estamparon sendos disparos en la defensa rival. La ocasión del extremo impactó en el brazo de Ngoy. El árbitro, el inglés Michael Oliver, lo vio, pero interpretó que estaba demasiado pegada al cuerpo. Cuando el reloj llegó al minuto 20, a España solo le faltaba un puntito más de acierto en los metros finales. Una gran presión de Oyarzabal provocó una pérdida que Yamal mandó fuera con chut lejano. Entre ese disparo, que pidió como córner, y una falta no pitada, se le veía frustrado. Bélgica, tras la pausa de hidratación, tuvo la primera posesión larga del partido. Nada, espejismo. Recuperó España vía presión, combinó y Yamal encontró el carril libre a la espalda de De Cuyper. Ahí cabalgó Porro, adicto al movimiento, que puso la pelota atrás para el disparo de Dani Olmo. Courtois paró, pero el rebote acabó en el pie derecho de Fabián Ruiz para remachar el gol. No fue el tanto más estético, pero es el que nos colocaba en la semifinal del Mundial. Qué más da. Los caballos se soltaron de las riendas. Yamal se quitó el peso de la presión, encaró y provocó una falta peligrosísima en el borde del área. Courtois paró el disparo ajustado a su palo. España se divertía y los belgas solo podían perseguir pelotas. La jugada curiosa de la noche llegaría con Michael Oliver interrumpiendo un ataque de La Roja, al placar a Dani Olmo cuando trataba de apartarse. Oyarzabal, excelso en la descarga, se entregaba a sus compañeros. Yamal frotó la lámpara y el genio de los deseos salió. Amago a un lado, recorte a otro y disparo pegado al palo. Se marchó fuera, pero por fin se veía al Lamine de siempre. De la alegría al mazazo En una jugada aislada, llegó el jarro de agua fría. De Ketelaere, desaparecido hasta el momento, se adelantó a Cubarsí en un centro lateral de Castagne y empató el partido. Así terminaba la racha de imbatibilidad de Unai Simón de 650 minutos en el Mundial, con un cabezazo a dos metros de la línea de gol. Difícil de defender, aunque demasiada pasividad. Era un golpe tan inesperado como duro, justo antes del descanso. Momento de examinar la personalidad de España. Levantarse de estos ganchos es obligatorio si se quiere ganar el torneo. Masticó las penas la Selección en el vestuario. Nada más comenzar la segunda mitad, De la Fuente mandó a calentar a Pedri, Nico Williams, Yéremy Pino y Ferran Torres. Fueron minutos dubitativos. Una larga posesión despertó a España y Yamal volvía a probar su suerte desde lejos. Se necesita más para incomodar a Courtois. En el minuto 55, justo después de un peligrosísimo disparo de De Bruyne, el seleccionador movió el banquillo. La primera vez en todo el Mundial que los cambios llegan tan temprano. Pedri y Ferran por Fabián y Baena. Yamal lo intentaba una y otra vez. (Reuters/Daniel Cole) Rudi García contestó casi de inmediato con un triple cambio. Lukaku, Witsel y Joaquin Seys entraron al campo. La pelota era íntegramente de España, Yamal buscaba el palo largo de Courtois y este respondía con un vuelo sin motor. El peligro llegó por parte de Bélgica con un centro buscando a Lukaku. Pidieron una mano en el área española, que existió, de Rodrigo, fruto de un rebote. La norma dice que no es penalti. Justo antes de la pausa de hidratación, Courtois se fue al suelo. Pinchazo en el muslo. No pudo seguir. Entre lágrimas se marchó y Senne Lammens entró en su lugar. Sabía el guardameta del Real Madrid que su Mundial acababa ahí. Acumulaba ocasiones España, pero no tanto peligro. Laporte, por su parte, vivía una guerra particular con Lukaku. Menuda pareja de baile. Nico Williams, por fin, hacía su regreso. El vasco salió por Oyarzabal, con Ferran colocándose en la punta. A esas alturas, el árbitro desquiciaba a los españoles al pitar faltitas en cada caída de Doku. Eran los minutos del miedo (80). Los músculos se agarrotan. Un gol dejaba fuera a cualquier equipo. Rodrigo encontró a Yamal a la espalda y el extremo controló mal. No le duraba nada la pelota a Bélgica, pero con poquito... Se ganó la primera amarilla por un placaje de De Bruyne a Ferran. Fue la última acción del centrocampista, sustituido por molestias. Mikel Merino, héroe ante Portugal, también entró. ¿Lo adivinan? Un disparo lejano de Cubarsí provocó una cantada antológica de Lammens, quien dejó la pelota muerta y ahí, otra vez, Merino, se llevó todas las portadas. Tocado por los dioses. Euforia a lo grande, historia de nuestro deporte. Hubo tiempo para que Unai Simón tuviese un error grave con una salida a destiempo que acongojó a todo el país. Quedó en nada, la suerte de los campeones. ¡España está en la semifinal del Mundial! Francia espera. Olor a final anticipada. España está en la semifinal del Mundial 2026. Respiren y suelten la tensión, porque se ha pasado mal, pero la moneda cayó de cara una vez más. 16 años después, el equipo de Luis de la Fuente deja su huella en la historia de la Selección al derrotar a Bélgica (2-1). Dominó en la primera mitad, sometió a su rival y un gol de Fabián Ruiz, sorpresa en el once por Pedri, hizo justicia. Duró muy poco; minutos después, De Ketelaere puso fin a la racha de Unai Simón gracias a un cabezazo. Tras mucho sufrimiento y sin traducir el dominio en ocasiones, Mikel Merino volvió a vestirse con la capa de superhéroe para catapultar a España hasta sus segundas semifinales de un Mundial.