Actualizado Mi�rcoles,
julio
00:16En su libro La seta del fin del mundo (Capit�n Swing), la antrop�loga estadounidense Anna Tsing se fija en uno de los hongos m�s codiciados en la cocina para explicar lo que ella denomina �supervivencia colaborativa�. Ninguna especie sobrevive por s� misma o, lo que es lo mismo, toda especie sobrevive gracias a la interacci�n con su entorno. La seta matsutake es un ejemplo paradigm�tico de c�mo la vida va de relacionarse. Al crecer solo en las ra�ces de ciertos �rboles, establece una relaci�n de interdependencia con el organismo que le da cobijo, y que a su vez se nutre del hongo.Es esta simbiosis la que sirve al IVAM para tirar del hilo y comenzar a desmontar todas y cada una de las capas que han ayudado a construir un entorno �nico como la Albufera de Valencia, uno de los principales humedales costeros del Mediterr�neo y lugar ic�nico que se vende al turismo como el origen de la paella. En la exposici�n La Albufera, el museo aborda todas las tensiones y equilibrios internos que sostienen -y han sostenido- un h�bitat tan fr�gil como interconectado. Porque, como dice la comisaria de la muestra, Sandra Moros, �la Albufera es como una trama que est� compuesta por un mont�n de seres, humanos y no humanos, comunidades...�. Todos hacen y viven del lago.'Zona de fluctuaci�n' (2025-2026), de Teresa Mar�n.IVAMLa Albufera no es solo un espacio f�sico. La Albufera es historia, es cultura, es tradici�n. Pero es tambi�n turistificaci�n y territorio de confrontaci�n entre la naturaleza y el ser humano. La exposici�n, que toma como excusa el 40 aniversario de la declaraci�n de la Albufera como Parque Natural, se articula en torno a un recorrido por sus distintas representaciones desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad. Algo as� como una excavaci�n de todas esas capas superpuestas que han ido conformando el ecosistema de la laguna.Si hay algo que se espera de toda excavaci�n arqueol�gica es que depare alguna sorpresa. Y el IVAM la tiene: un Sorolla in�dito y otro casi desconocido que �nicamente se expuso al p�blico en 1906. �Muchos historiadores creen que Sorolla nunca pint� la Albufera, pero no es cierto�, apunta la comisaria, que destaca la presencia en la muestra de dos obras del pintor valenciano cedidas para la ocasi�n por el Museo Sorolla de Madrid.'Barcas y cabras en la Albufera' (1900), de Sorolla.IVAMC�mo vio -e imagin�- Sorolla la Albufera es solo una de las representaciones del lago presentes en la muestra. El IVAM, de hecho, aprovecha para revisitar el proyecto La Albufera. Visi�n tangencial (1985) que se encarg� en su d�a a una serie de fot�grafos con el �nico prop�sito de que disparasen sus c�maras donde les apeteciese. Las fotos de Derek Bennett, Diana Blok, Gabriel Cuallad�, Vicente del Amo, Joan Fontcuberta, John Goto, Andreas M�ller-Pohle, Rafael Navarro, Paulo Nozolino, Humberto Rivas, Philippe Sala�n y Manuel �beda dialogar�n con proyectos art�sticos creados espec�ficamente para esta exposici�n. Aqu� est�n los nombres de Bleda y Rosa, Paula Garc�a-Masedo, Luc�a Loren, Teresa Mar�n, Jorge Ribalta y Jorge Yeregui, cuyos trabajos miran la Albufera desde el prisma escult�rico o el uso de materiales industriales y naturales.�La exposici�n busca reconstruir y replantear el imaginario de la Albufera, c�mo ha ido cambiando, c�mo han ido surgiendo nuevas im�genes seg�n las circunstancias hist�ricas�, explica Moros. �Alguien se acuerda de que junto a la Albufera hab�a en los a�os 70 un hip�dromo? O que ha sido espacio de cruising, que por ella ha cruzado la ruta del bakalao... Im�genes, en todo caso, que nada tienen que ver con esa primera representaci�n de la Albufera como un para�so rural idealizado, que serv�a para exaltar y mitificar la vida campesina. Uno de los primeros grabados sobre el lago, el que realiz� Gustave Dor� en 1863, forma parte del hilo conductor de la muestra.'Eel Stories' (2025-2026), de Jorge Ribalta.IVAMLos a�os 50 fueron los del auge del turismo como movimiento de masas. La Albufera no escap� a la nueva ola, como tampoco fue ajena a la conciencia medioambiental que comenz� a emerger en la d�cada de los 70, y que fue clave para la visibilizaci�n de los primeros conflictos. Pero la Albufera como experiencia emocional la describi� Vicente Blasco Ib��ez en Ca�as y barro: ��l no encontraba mejor placer que contemplar la hermosura de la Albufera. Otros adoraban el dinero y �l lloraba algunas veces admirando una puesta de sol�.






