El corazón institucional y turístico de Valencia se prepara para cambiar de imagen con una intervención destinada a ordenar las terrazas, reducir la contaminación visual y proteger el paisaje urbano. El futuro modelo apostará por colores neutros, mobiliario discreto y una presencia comercial menos invasiva, siguiendo criterios similares a los empleados en otras grandes capitales europeas. La propuesta pretende que las fachadas históricas recuperen protagonismo y que los negocios convivan con el entorno monumental sin competir visualmente con él. Además, se reforzará la accesibilidad universal y se establecerán pautas comunes para todos los elementos visibles desde el espacio público. La actuación se aplicará en la plaza del Ayuntamiento de Valencia, donde restaurantes, cafeterías y comercios deberán adaptar progresivamente sus terrazas, rótulos y escaparates. El Servicio de Turismo ha impulsado este proyecto tras mantener reuniones con las áreas municipales implicadas, los establecimientos hosteleros autorizados y el equipo responsable de la futura reurbanización. De las tres alternativas estudiadas, los técnicos han respaldado la denominada 'Línea Clásica', considerada la más adecuada para las necesidades actuales y para la configuración definitiva de la plaza. No obstante, el documento todavía deberá recibir el visto bueno de la Comisión de Patrimonio y podría implicar una modificación puntual de la ordenanza. Sombrillas sin marcas y una paleta de colores neutros El diseño elegido plantea estructuras metálicas en gris forja o negro grafito, mientras que los tejidos deberán utilizar tonalidades blanco roto o crudo. Las sombrillas serán cuadradas, de material acrílico y sin faldón, eliminando los colores estridentes que actualmente rompen la uniformidad del conjunto. Las sillas tendrán estructura metálica, acabado mate y asiento de rejilla fina, mientras que las mesas deberán ser plegables y agrupables. También se incorporará una iluminación cálida y de baja intensidad sobre las mesas, diseñada para mejorar la experiencia de los clientes sin alterar la iluminación de edificios protegidos como la Casa Consistorial, el Palacio de Comunicaciones, el Ateneo Mercantil o el edificio Rialto. Con una línea clásica, en tonos neutros, para no romper la armonía visual. (Ajuntament de Valencia) La nueva estética también afectará a los rótulos comerciales, escaparates y elementos publicitarios. Los establecimientos deberán utilizar materiales mates, colores neutros o acabados metálicos naturales que se integren en la arquitectura. Asimismo, desaparecerán los logotipos de marcas en sombrillas y mobiliario, los patrocinios, las pantallas digitales dinámicas y cualquier soporte que reste visibilidad al patrimonio. La concejala de Turismo, Paula Llobet, ha señalado que quieren que "la plaza vuelva a respirar, que su arquitectura brille sin estridencias y que el comercio conviva en perfecta sintonía con la belleza de nuestro centro histórico". Con esta transformación, el Ayuntamiento busca crear una imagen más ordenada, elegante y coherente para uno de los espacios más fotografiados y visitados de la ciudad. El corazón institucional y turístico de Valencia se prepara para cambiar de imagen con una intervención destinada a ordenar las terrazas, reducir la contaminación visual y proteger el paisaje urbano. El futuro modelo apostará por colores neutros, mobiliario discreto y una presencia comercial menos invasiva, siguiendo criterios similares a los empleados en otras grandes capitales europeas. La propuesta pretende que las fachadas históricas recuperen protagonismo y que los negocios convivan con el entorno monumental sin competir visualmente con él. Además, se reforzará la accesibilidad universal y se establecerán pautas comunes para todos los elementos visibles desde el espacio público.