El concurso de ideas convocado por la Generalitat para rehabilitar el Palau de Pedralbes ya tiene un proyecto ganador, que firman dos estudios de arquitectura e ingeniería de Barcelona, según informa este lunes el Departament de Presidència. El nuevo diseño respetará los elementos históricos del edificio, que es centenario y está protegido como bien patrimonial, pero va a incorporar importantes novedades en el exterior, como una segunda entrada principal, dos patios y un jardín de bienvenida, y una nueva ordenación del interior para hacerlo moderno y sostenible, con más luz natural y espacios verdes.Será una reforma integral, ya que el inmueble presenta diversas deficiencias, tanto en el exterior como en el interior, además de problemas de accesibilidad, que se resolverán. El contrato se ha adjudicado a los estudios F87 y Brullet de Luna, cuya propuesta, bajo el lema Eix Palatí (eje palaciego), obtuvo la mejor puntuación de las siete que se presentaron. Una vez termine el periodo legal de recurso, dispondrán de nueve meses para entregar, ya el próximo año, el proyecto completo.Habrá dos nuevos patios, uno de naranjos, similar al del Palau de la Generalitat, y otro de olivosLas obras de rehabilitación, de las que ya informó La Vanguardia en noviembre, tendrán un coste de 28 millones de euros y se iniciarán en el 2028, con una duración prevista de dos años, aunque se realizarán por fases para que el edificio pueda mantener actividad. Este palacio es la segunda sede institucional del Govern de la Generalitat y será además un equipamiento abierto a actos de todo tipo.La principal novedad de la reforma es que se crea una segunda entrada noble, por la cara norte del inmueble –la que da a la calle Jordi Girona–, justo detrás de la fachada principal. En esa zona, la gran olvidada hasta ahora, se ha propuesto situar dos nuevos patios, uno de naranjos, en un guiño al Pati dels Tarongers del Palau de la Generalitat, y otro de olivos. Imagen digital del futuro patio de naranjos, al estilo del Pati dels Tarongers del Palau de la Generalitat, que se situará en la cara norte, donde habrá una segunda entrada principal.El proyecto ha previsto también dos jardines. Uno de bienvenida, en el lado este, y otro de celebraciones en el lado oeste, que de hecho ya existe, aunque ahora se utiliza para hacer fotos y poco más. Todo ello será con el visto bueno en materia de patrimonio y de seguridad.En el interior también habrá muchos cambios. Las cuatro grandes plantas del edificio se van a reorganizar en torno a un eje central con patios de luz enjardinados, que serán a la vez espacios de relación y de distribución. Se aprovecharán las entradas de luz de las claraboyas que ya existen, pero muy deterioradas, y se propone hacer nuevas aberturas –allí donde se pueda, tanto por cuestiones de estructura como de protección patrimonial– para que entre más luz natural.Dos imágenes digitales del interior: a la izquierda, las nuevas salas; a la derecha, uno de los patios de luz, que serán espacios de distribución y de relación.El edificio está en un desnivel, de manera que desde la cara norte -la de atrás- se accede a la planta sótano, y desde la fachada principal, en la cara sur, a la planta baja, donde hay un gran vestíbulo, y se hará otro vestíbulo en la nueva entrada. Pero, además, el proyecto -como se aprecia en la imagen principal de este artículo- también prevé un nuevo acceso secundario a la planta sótano desde la fachada principal de la cara sur.Por encima del sótano y la planta baja, en la primera planta estará el despacho del presidente de la Generalitat, un espacio de acogida de autoridades, salas para el Govern y salas de reuniones. La segunda planta acogerá oficinas administrativas del Govern, salas de reuniones, y la Unió per la Mediterrània, que ahora está en la zona este, en un espacio que será parcialmente derribado.Desde la planta superior, con habitaciones para invitados, se accede a la azotea, que será un gran espacio verdeEn la parte superior hay otra planta, de 400 m² edificados, que será residencial, con habitaciones para invitados institucionales. Desde aquí se pasa a la azotea, en la cubierta del edificio, que se transformará en un nuevo espacio verde accesible, con zonas de estancia. El proyecto se refiere a esta zona como una “quinta fachada”. La vegetación tendrá una función de aislamiento térmico, para bajar la temperatura del edificio en verano y mantener el calor en invierno. También se aprovechará la inercia térmica de los muros para estabilizar la temperatura interior.Además, se instalarán placas fotovoltaicas y diversos elementos de geotermia y aerotermia. El proyecto busca conseguir un inmueble prácticamente neutro en emisiones y un ahorro energético estimado en un 60%.Periodista especializada en información política.