El atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York signific� un coste menor sobre la econom�a norteamericana de lo que se estimaba. Las gestiones que llevaron a cabo las instituciones financieras del pa�s evitaron una fuerte crisis.El d�a del 11 de septiembre ha pasado a la historia como una fecha que marc� un cambio en la historia del mundo. Era el a�o 2001 y hab�a transcurrido ya m�s de una d�cada desde la ca�da del muro de Berl�n y la desaparici�n de la Uni�n Sovi�tica. La guerra fr�a hab�a terminado con la victoria del mundo occidental y de los pa�ses de econom�a de mercado. Pero en aquel d�a el mundo fue testigo de que una nueva guerra podr�a estar comenzando. Como es bien conocido, cuatro aviones fueron secuestrados en los Estados Unidos por un grupo terrorista musulm�n. Y dos de ellos fueron dirigidos a las Torres Gemelas, edificios situados en el coraz�n de la City de Nueva York, el centro financiero m�s importante del mundo.Son numerosos los testimonios de personas que, de una u otra forma, desempe�aron un papel relevante en estos acontecimientos hist�ricos. Pero voy a centrarme en uno especialmente significativo, el del presidente de la Reserva Federal norteamericanaAlan Greenspan, uno de los protagonistas indiscutibles de la pol�tica econ�mica que se aplic� -con �xito, sin duda- para evitar que el ataque terrorista tuviera como una de sus consecuencias una fuerte crisis econ�mica.Cuenta Greenspan en sus memorias que se enter� del ataque cuando estaba a bordo de un avi�n, en el que volv�a a los Estados Unidos tras una reuni�n de banqueros centrales en Suiza. Tan pronto como el piloto conoci� la noticia, se inform� a Greenspan de lo ocurrido y se le comunic� que, ante la gran incertidumbre que se hab�a generado, el vuelo ten�a que regresar a su punto de origen. Y desde Suiza empezaron las negociaciones para tratar de minimizar el da�o econ�mico causado.Los efectos de la agresi�n fueron muy graves. Casi tres mil personas murieron y cerca de 25.000 resultaron heridas. Los edificios directamente afectados colapsaron y algunos otros sufrieron da�os importantes. El hecho de que el ataque hubiera ido dirigido a la sede de instituciones financieras relevantes indicaba claramente el objetivo de los terroristas. Se trataba de destruir un lugar representativo, conocido en todo el mundo, para generar el mayor da�o posible, no solo en t�rminos humanos, sino tambi�n econ�micos.Sin embargo, los costes que los atentados generaron a la econom�a norteamericana fueron significativamente menores que los que, en los primeros momentos se estim� que podr�an llegar a ser. Es cierto que la bolsa cay� de forma acusada y en unos d�as el Dow Jones lleg� a perder m�s del 14%. Pero no se produjo un p�nico burs�til, que habr�a podido tener efectos muy graves. Y en el mes de noviembre las cotizaciones hab�an superado el nivel que ten�an el d�a 10 de septiembre.�C�mo se evit� el desastre? Reflexionando sobre el tema, Greenspan hablaba sobre la gran resiliencia que ha demostrado tener la econom�a de mercado en nuestros d�as. Y algunos factores contribuyeron a ello. Uno de ellos fue que el sistema de seguridad de almacenamiento de datos funcion� de forma adecuada. En la econom�a del siglo XXI, el sector de servicios ha pasado a desempe�ar un papel protagonista y los servicios financieros son especialmente relevantes. El progreso t�cnico ha transformado el almacenamiento y utilizaci�n de datos, algo fundamental en este sector. Los ataques destruyeron los edificios y, l�gicamente, todos los ordenadores con los que funcionaba el centro financiero. Pero hab�a copias de seguridad, que se conservaron perfectamente y se evit� as� el desastre que se habr�a producido si tales datos se hubieran perdido.Otro factor b�sico para el funcionamiento de una econom�a es el comportamiento de las expectativas. No cabe duda de que un atentado como �ste podr�a haber generado una espiral de expectativas negativas con respecto al funcionamiento de la econom�a en el corto y medio plazo. Pero esto, afortunadamente, no sucedi�. En esta ocasi�n los gestores p�blicos de la econom�a hicieron bien las cosas. Greenspan describe algunas de las numerosas gestiones que se realizaron en los primeros momentos. Y se�ala uno de los objetivos que estuvo claro desde el primer momento: no se pod�a permitir que el pesimismo llevara a una crisis de liquidez en el mercado. En una econom�a financiera un p�nico burs�til puede convertirse en un p�nico bancario y extenderse r�pidamente al sector real de la econom�a. Lo que hizo en aquellos momentos la Reserva Federal fue garantizar que pondr�a a disposici�n del mercado cuanta liquidez se le solicitara. No ten�a sentido, por tanto, correr a las ventanillas de los bancos a retirar fondos. Los agentes econ�micos as� lo entendieron y el sistema super� el golpe.Pasado el efecto inmediato del ataque, la econom�a norteamericana creci� entre 2003 y 2004 a tasas superiores al 3%. Habr�a esperar a la crisis financiera de 2007 para que el pa�s cayera en una fase de estancamiento y recesi�n. Pero esta es otra historia, a la que dedicaremos un pr�ximo art�culo.Francisco Cabrillo es catedr�tico em�rito de Econom�a de la Universidad Complutense. Fundaci�n Civismo.