La idea de EE UU como referencia cultural, como tierra de inmigrantes, como indiscutible primera potencia mundial, se desmorona. La época dorada del capitalismo global que lideró este país sedujo con la promesa de la movilidad social y el multiculturalismo. Pero eso se ha acabado

Miré, absorto, cómo se derrumbaban —primero una y luego la otra— las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York. Y entonces sonreí. Sí, por despreciable que pueda parecer, mi primera reacción fue sentirme extraordinariamente contento.

Mohsin Hamid, El fundamentalista reticente

Así habla Changez, el fundamentalista reticente educado en Princeton que protagoniza la novela publicada por Hamid en 2007. El libro, un gran éxito de ventas en todo el mundo que llegó a la pantalla en una película dirigida por Mira Nair, triunfó, en parte, gracias a la contundente representación del miedo y el odio que suscitaba el imperialismo estadounidense entre los extranjeros, incluso entre muchos de los que habían sido los seguidores más entusiastas. Changez, como numerosos musulmanes de clase media de Asia y África, había hecho todo lo posible para integrarse en la élite transnacional surgida del capitalismo global encabezado por Estados Unidos. Pero ninguno de ellos había logrado escapar de las degradaciones racistas que la guerra contra el terrorismo institucionalizó en la vida cotidiana, las mismas que ahora llueven sobre Zohran Mamdani (hijo de Nair y candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York en las elecciones del próximo mes) desde Silicon Valley, Wall Street y Fox News.