Prestar dinero a un amigo o a un familiar puede parecer una operación sencilla, pero recuperar la cantidad entregada puede complicarse cuando no existe ninguna prueba de la deuda. La abogada María Pastor, de Vilches Abogados, advierte de que lo esencial es conservar documentos o conversaciones que permitan demostrar que el dinero debía devolverse. “No necesitas contrato, pero sí pruebas que justifiquen que fue un préstamo”, explica la letrada. Según Pastor, el mayor error no es haber prestado el dinero, sino no poder acreditar posteriormente que se entregó con la obligación de devolverlo, especialmente cuando el acuerdo se alcanzó de forma verbal y entre personas de confianza. Entre las pruebas que pueden utilizarse se encuentran una transferencia bancaria, un Bizum o los mensajes intercambiados con el deudor. Una conversación en la que la otra persona reconozca la deuda con expresiones como “no te preocupes, te lo devuelvo” puede resultar relevante si finalmente es necesario iniciar una reclamación judicial. El primer paso para exigir formalmente la devolución consiste en enviar un burofax, ya que este medio permite dejar constancia tanto del contenido de la reclamación como de su recepción. Si el deudor no responde o se niega a pagar después del requerimiento, el acreedor puede acudir a los tribunales con todas las pruebas disponibles. Pastor también recuerda que el plazo para reclamar el dinero es de cinco años. Una vez transcurrido ese periodo de prescripción, el prestamista puede perder la posibilidad de recuperar judicialmente la cantidad, por lo que no conviene retrasar la reclamación cuando comienzan los impagos. La situación exige todavía más cautela cuando se trata de préstamos entre padres e hijos, especialmente si el dinero se destina a la compra de una vivienda. Aunque pueden establecerse con un interés del 0 %, deben ser reales, contar con un calendario de devolución, reflejar movimientos bancarios y presentarse mediante el modelo 600 para evitar que Hacienda los considere una donación encubierta. Prestar dinero a un amigo o a un familiar puede parecer una operación sencilla, pero recuperar la cantidad entregada puede complicarse cuando no existe ninguna prueba de la deuda. La abogada María Pastor, de Vilches Abogados, advierte de que lo esencial es conservar documentos o conversaciones que permitan demostrar que el dinero debía devolverse.