La desaceleración de la inflación convive con una profunda modificación de los hábitos de consumo de las familias, que redujeron la presencia de carnes, frutas, verduras y lácteos en la mesa. Desde el Centro de Almaceneros advirtieron que el cambio no responde a una elección, sino a la pérdida de capacidad de compra de los hogares.
En diálogo con Punto a Punto Radio, Vanesa Ruiz, referente del Centro de Almaceneros de Córdoba, analizó los datos de inflación y explicó cómo la falta de actualización de los ingresos impacta en la alimentación. “Este cambio de hábitos no es por gusto, sino a nivel monetario”, afirmó.
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Según las mediciones del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas de la entidad, la inflación se ubicó en 1,87%. “Esta inflación es la más baja de los últimos 11 meses”, señaló Ruiz, aunque advirtió que la desaceleración de los precios no necesariamente implica una mejora en la economía cotidiana.
La referente explicó que una familia tipo, integrada por dos adultos y dos menores, necesita más de $1.070.000 para afrontar la canasta básica alimentaria. “Desde ese número es donde empezamos a ver que se empieza a tallar este cambio de hábitos de consumo”, sostuvo.







