La caída del consumo en los comercios de cercanía vuelve a encender señales de alarma. Fernando Savore, vicepresidente de la Federación Almaceneros de la República Argentina, sostuvo que la situación económica golpea cada vez con más fuerza a las familias y también a los almacenes de barrio, que deben redoblar esfuerzos para sostener las ventas.

“El 20 es fin de mes”, resumió Savore al describir cómo se agota el dinero en los hogares argentinos. Según explicó, los comerciantes intentan conseguir mejores precios para ofrecer promociones competitivas, pero remarcó que la principal dificultad es la falta de poder adquisitivo. “Cuando no hay plata, no hay plata”, afirmó.

Cambios en el consumo y caída de productos esenciales

El dirigente señaló que la preocupación es generalizada entre almaceneros de todo el país. A través de grupos de WhatsApp donde participan comerciantes de distintas provincias, la conclusión es unánime: las ventas están “demasiado pausadas”.

Savore detalló que algunos rubros fueron especialmente afectados por los aumentos acumulativos de precios, como el sector lácteo. Explicó que los incrementos mensuales consecutivos generaron una suba cercana al 13% en lo que va del año, mientras los salarios quedaron rezagados.