Practicar y escribir acerca del deporte trae los más bellos recuerdos de la infancia y juventud. Las competencias deportivas dejaban gran alegría y fortaleza. Cuando practicábamos básquet, natación, fútbol o cuando teníamos competencias de atletismo y los que llegábamos al último recibíamos abrazos de los ganadores y la frase diaria del maestro y de nuestras madres: “hay que aprender a ganar y perder; lo importante es competir”. Muchos compañeros sobresalían en varios deportes, pero aprendíamos a ganar el cariño y respeto entre todos. Así pasaron los años, crecimos y algunos resultaron grandes deportistas.Actualmente todo cambió, la juventud que nos representa continúan participando en eventos deportivos locales e internacionales, pero se encuentran muy presionados por las actuaciones de los aficionados. Hay que recordar que cuando se compite deben prepararse física y mentalmente, sanar los corazones por medio del cariño y aceptación de sus rendimientos. Estoy consciente de que todos deseamos ver ganar a nuestro equipo, pero siempre hay dos alternativas ganar o perder. Pero, el perder o ganar no debe ser motivo para irrespetar a todos los involucrados en los deportes. Me pregunto: ¿cómo se sentirán los que recibieron estos desagravios?PublicidadEstamos en deuda con la sociedad, los maestros y padres de familia de seguir inculcando valores a nuestro jóvenes en el diario vivir, al practicar deportes y especialmente su comportamiento de respeto frente a los demás. Se debe inculcar el respeto al derecho a competir y en este camino se debe educar a los jóvenes a practicar sus habilidades y destrezas basadas en el amor y respeto. No olvidemos que los hinchas representan la alegría y el amor al deporte apoyando a su equipo, así tenemos un ejemplo que no lo habíamos visto hace tiempo en nuestro querido Ecuador. (O)Alicia de Jesús Carriel Salazar, docente, Guayaquil
El deporte cambió nuestras vidas
(...) el perder o ganar no debe ser motivo para irrespetar a todos los involucrados en los deportes.










