Conde de los Andes exhibe en una comida en Esperit Roca una amplia perspectiva de sus vinos, desde las a�adas hist�ricas conservadas durante d�cadas en los legendarios calados de Ollauri hasta las nuevas cuv�es con las que encara el futuro esta centenaria bodega riojana.El encuentro, celebrado en el espacio gastron�mico de los hermanos Roca, reuni� una selecci�n de veinte vinos en una cata dirigida por Javier Mur�a, director de Muriel Wines, y Ra�l Igual, Advanced Sommelier by the Court of Master Sommeliers y embajador de la marca, culminada con un men� especialmente dise�ado para mostrar el di�logo entre la alta cocina y algunos de los vinos m�s singulares de Conde de los Andes.Aunque en los �ltimos a�os han comenzado a salir del caj�n del olvido, los vinos de Conde de los Andes siguen siendo, para buena parte de los aficionados, uno de los grandes tesoros ocultos de Rioja: botellas irrepetibles que constituyen un patrimonio enol�gico excepcional y que permiten recorrer, copa en mano, una buena parte de la historia vitivin�cola de la regi�n.Un legado hist�rico con 450.000 botellasCuando, en 2014, la familia Mur�a –propietaria de Muriel Wines, un grupo con ocho bodegas en Espa�a, cinco de ellas en la DOCa Rioja– adquiri� los tres edificios hist�ricos de Bodegas Ollauri para desarrollar el proyecto Conde de los Andes, entendi� que aquel legado deb�a ir mucho m�s all� de la mera conservaci�n patrimonial.La compra de la bodega fundada por Federico Paternina en 1896, en el mismo municipio donde sus antepasados elaboraban y almacenaban vino desde el siglo XV, dio acceso a una de las mayores joyas de Rioja: una red de calados subterr�neos considerada entre las m�s antiguas y extensas de la comarca, con cerca de kil�metro y medio de galer�as excavadas desde finales de la Edad Media, situadas a unos cuarenta metros de profundidad y donde descansan alrededor de 450.000 botellas.Ese inmenso archivo l�quido ha permitido recuperar una colecci�n hist�rica pr�cticamente �nica, formada por vinos que permanecen en sus botellas originales y que hoy vuelven a ver la luz para demostrar la extraordinaria capacidad de envejecimiento de los vinos riojanos. Entre ellos destacan tintos como los de las cosechas 1950 y 1981, blancos hist�ricos como los de 1976 y 1983 o aut�nticas rarezas como el monumental Blanco Semidulce 1964.Conde de los Andes Blanco Colecci�n Hist�rica 1983Futuro y tradici�n en un mismo relatoSin embargo, Conde de los Andes no quiere vivir �nicamente del prestigio de su pasado. El mensaje que la bodega llev� a Esperit Roca fue precisamente que historia y modernidad forman parte de un mismo relato."Durante d�cadas el vino estuvo muy ligado a la tradici�n y al consumo cotidiano. Hoy existe una mayor curiosidad por el origen, por los vi�edos, por las personas que est�n detr�s de cada botella y por la singularidad de cada territorio. El consumidor busca autenticidad y experiencias", explic� Javier Mur�a durante la presentaci�n. En su opini�n, esa tendencia seguir� creciendo en el futuro, cuando se valorar�n a�n m�s "la identidad de los vinos, la sostenibilidad y la capacidad de transmitir una historia verdadera, como la de Conde de los Andes".Mur�a record� adem�s que custodiar estas botellas supone una enorme responsabilidad. "Conservar botellas durante d�cadas para que puedan ser disfrutadas hoy es un privilegio. Custodiamos un patrimonio irrepetible que pertenece tanto a la historia de la bodega como a la historia del vino de Rioja". De hecho, explic� que entre un 15% y un 20% de la producci�n anual de cada vino se reserva para que pueda seguir formando parte de ese legado destinado a las generaciones futuras.Esa misma idea fue desarrollada por Ra�l Igual, Advanced Sommelier by the Court of Master Sommeliers y embajador de Conde de los Andes, encargado de conducir la cata junto a Mur�a. Para Igual, el atractivo de estos vinos reside en su autenticidad: "Creo que los vinos de Conde de los Andes conectan f�cilmente con el p�blico porque son reales y, por lo tanto, reconocibles". El sumiller subray� adem�s el valor cultural de las viejas a�adas: "Al abrir una botella de 1950 o de 1976 estamos degustando muchas cosas: una forma de entender la vida, una interpretaci�n de la historia y un respeto por la naturaleza".Javier Mur�a, Director de Conde de los Andes-Bodegas Ollauri, durante la cata de los vinos de la bodega en Esperit RocaCata y men� en Esperit RocaTras el recorrido por las a�adas hist�ricas, la cata dio paso al presente de la bodega, representado por referencias como los Cap�tulos –Malvas�a 2018, Garnacha 2018 y Viura 2020– y por elaboraciones de marcado car�cter contempor�neo como Duermevela Blanco 2017 (pvp 90 �) y Duermevela Tinto 2016 (pvp 90 �). Estos vinos muestran la evoluci�n t�cnica de la casa y su apuesta por expresar el car�cter de microterroirs, variedades tradicionales y nuevos m�todos de elaboraci�n sin renunciar a la identidad riojana.La cita concluy� con un men� elaborado por el equipo de Esperit Roca, concebido espec�ficamente para acompa�ar diez vinos que no se hab�an presentado en la sesi�n de cata. El recorrido gastron�mico comenz� con propuestas vegetales como el Esp�rrago blanco a la sal o el Mar y monta�a vegetal, armonizados con la Malvas�a Cap�tulo I 2018 (pvp 52,10 �). Les suceder�an platos como Toda la gamba, junto al Blanco 2015, o Cigala Artemisa, servida con Viura Cap�tulo III 2020 (pvp 52,10 �).Uno de los momentos m�s memorables fue el maridaje entre el hist�rico Blanco 1983 y un delicado Lenguado a baja temperatura con hinojo y bergamota, una combinaci�n que puso de manifiesto la sorprendente frescura y complejidad que todav�a conserva un vino elaborado hace m�s de cuatro d�cadas.Los tintos encontraron igualmente un brillante contrapunto en la cocina de los Roca. El Tinto 2015 y Garnacha Cap�tulo II 2018 (pvp 84,80 �) acompa�aron un Cochinillo con manitas de cerdo y pepino de mar, mientras que el hist�rico Tinto 1981 se sirvi� junto al cordero "Ramat de Foc", en una de las armon�as m�s intensas –y sabrosas– del men�.El cierre correspondi� a los grandes blancos semidulces hist�ricos de la bodega. Tras una Lluvia de Primavera acompa�ada por las a�adas 1994 y 2003, el extraordinario Blanco Semidulce 1964 (pvp 120 �) encontr� un compa�ero perfecto en el Chocolate blanco caramelizado con fresitas del bosque, poniendo el broche final a un periplo que exhibi� la multiplicidad de matices y la capacidad de seducci�n de atesoran estos vinos. El Banco Semidulce Conde de los Andes Colecci�n Hist�rica 1964 se sirvi� cerr� el men� acoma�ando un Chocolate blanco caramelizado con fresitas del bosqueConde de los Andes, en honor a RiojaEl encuentro en Esperit Roca sirvi� as� para mostrar las dos facetas que conviven en Conde de los Andes: la que preserva uno de los patrimonios hist�ricos m�s importantes de Rioja y la que trabaja ya en las pr�ximas d�cadas de la bodega. No en vano, tras las referencias actuales tambi�n se presentaron dos vinos a�n in�ditos –una Garnacha 2024 y una Malvas�a 2024 criadas en huevo de granito– que anticipan el camino que seguir� el proyecto.Como resumi� Javier Mur�a, el objetivo es que dentro de medio siglo una botella de Conde de los Andes siga transmitiendo mucho m�s que los matices de un vino. "Esperamos que dentro de cincuenta a�os alguien que abra una botella de Conde de los Andes encuentre una expresi�n aut�ntica de Rioja y la sensaci�n de estar estableciendo un di�logo con el pasado". Una declaraci�n que resume la filosof�a de una bodega que ha convertido el tiempo en uno de sus principales fundamentos y que aspira a que cada nueva a�ada pase, alg�n d�a, a formar parte del extraordinario legado que hoy duerme bajo las calles de Ollauri.
Conde de los Andes, de los calados de Ollauri a la mesa de los Roca
El encuentro, celebrado en el espacio gastron�mico de los hermanos Roca, reuni� una selecci�n de veinte vinos en una cata dirigida por Javier Mur�a, director de Muriel Wines, y...









