El fallecimiento del senador Lindsey Graham, el sábado último, sumado a la continua ausencia del senador Mitch McConnell, deja a los republicanos del Senado con pocos efectivos en un momento crucial para la agenda del presidente Donald Trump. El Senado regresa de un receso de dos semanas con una larga lista de tareas pendientes: renovar una ley de vigilancia vencida, considerar la solicitud de Trump de más fondos para el Pentágono para la guerra con Irán, confirmar a Todd Blanche como fiscal general y aprobar proyectos de ley de gastos antes de la fecha límite del 30 de septiembre para la financiación del gobierno. La muerte de Graham y la prolongada ausencia de McConnell dejan a los republicanos con una mayoría de 51 a 47 en el Senado.

McConnell, quien fue hospitalizado el mes pasado, declaró el domingo que aún no está listo para regresar al pleno del Senado por recomendación médica, lo que reduce la mayoría republicana hasta que el sucesor de Graham preste juramento y McConnell regrese. El Senado tiene previsto sesionar solo siete semanas antes de las elecciones de mitad de mandato. Además de renovar la ley de vigilancia y considerar la solicitud de Trump de aumentar el gasto en defensa, el Congreso también debe llegar a un acuerdo para financiar el gobierno federal antes del 30 de septiembre y evitar así otro cierre gubernamental.