Por Ana Milena Varón |
Los Ángeles (EFE).- La muerte del senador estadounidense Lindsey Graham, estrecho aliado del presidente Donald Trump, supone una carrera contrarreloj para los republicanos que deberán encontrar el sustituto para ocupar el puesto en los meses que le quedaban de su término y la boleta de las elecciones de noviembre para retener su curul.
Graham, que falleció de forma repentina a los 71 años, cumplía los seis últimos meses de su cuarto periodo en la cámara alta estadounidense, siendo una pieza clave para crear puentes con la actual Casa Blanca, lograr la aprobación de leyes impulsadas por Trump, y ser una de las voces más duras con Irán y más favorables a Israel y Ucrania.
En junio pasado había ganado por un gran margen las primarias republicanas al Senado por Carolina del Sur y los pronósticos daban por segura su reelección.
Fotografía de la bandera estadounidense a media hasta por la muerte del senador Lindsey Graham, en la Casa Blanca, en Washington (EE.UU.). EFE/EPA/ Daniel Heuer










