La muerte repentina del senador Lindsey Graham, uno de los aliados más cercanos de Donald Trump en el Senado de Estados Unidos y su consejero en política exterior, que falleció el sábado a los 71 años por un desgarro en la aorta, es una pérdida importante para Ucrania e Israel, pero también para las aspiraciones republicanas en el Capitolio. Su muerte, que se suma a una nueva hospitalización del veterano senador Mitch McConnell, ha reducido la mayoría del Partido Republicano en el Senado a 51 escaños, frente a los 47 miembros del bloque demócrata. Una estrecha mayoría que, dadas las divisiones existentes en el partido, podría dificultar el avance de la agenda de Trump, justo cuando intenta aprobar el máximo de medidas posibles ante la posibilidad de una derrota en las elecciones legislativas de noviembre.Graham era uno de los últimos representantes del viejo Partido Republicano, un halcón intervencionista en política exterior estadounidense, que había sobrevivido al auge del aislacionismo MAGA y charlaba con asiduidad con Trump para convencerle de la necesidad de ayudar a Ucrania e Israel, de plantar cara a Irán, a Rusia y a China, o a los aliados (como España) que no permitieron el uso de las bases militares compartidas en la ofensiva contra Teherán.Lee tambiénEl republicano estaba fielmente alineado con Trump en materia de política doméstica. Presidía el Comité de Presupuesto en la cámara alta y estaba trabajando en la aprobación de un paquete para aumentar el gasto militar, y su voto –como miembro de alto rango del Comité Judicial– iba a ser clave para confirmar a los nominados del presidente antes de las elecciones, como su abogado personal, Todd Blanche, para el cargo de Fiscal General.El Senado ha regresado este lunes al trabajo tras un receso de dos semanas por la festividad del Día de la Independencia. Su lista de tareas pendientes es extensa: los republicanos buscan renovar una ley de vigilancia que ha expirado, aprobar la solicitud de Trump de aumentar la financiación del Pentágono para la guerra con Irán, dar salida a la ley SAVE con la que pretenden exigir más pruebas de ciudadanía para votar y avanzar en proyectos de ley de gasto para evitar otro cierre de gobierno antes de la fecha límite del 30 de septiembre.La prolongada ausencia de McConnell, de 84 años, que el domingo reveló el motivo de su hospitalización el mes pasado, una caída tras la que tuvo que afrontar también un “caso leve de neumonía”, añade todavía más presión a los senadores republicanos. Hasta las elecciones de mitad de mandato, la cámara alta tan solo permanecerá siete semanas en sesión, y la estrecha mayoría de su bancada probablemente prolongará los debates legislativos.La lista de tareas de los republicanos incluye el aumento del gasto militar y la confirmación de Todd Blanche como Fiscal GeneralGraham murió un día después de volver de su viaje a Ucrania, donde se reunió con el presidente Volodímir Zelenski y anunció que había logrado un acuerdo bipartidista entre senadores y la Casa Blanca para imponer nuevas sanciones a los compradores de petróleo ruso. “Nunca he sido tan optimista como hoy respecto a que tenemos la fórmula para poner fin a esta guerra”, dijo el viernes en Kiev, en su última intervención pública. “Hay que ayudar a Ucrania a ser más letal. Hay que hacer saber a quienes apoyan a Rusia que tendrán que pagar un precio si continúan haciéndolo”.Hace un mes, el senador ganó las primarias republicanas para su escaño del Senado por Carolina del Sur e iba a presentarse en noviembre a las cruciales elecciones legislativas, en las que era considerado el claro favorito. La ley estatal permite al gobernador, el republicano Henry McMaster, nombrar a un sustituto que complete el resto del mandato de Graham, hasta el 3 de enero, y Trump afirmó, tras lamentar su muerte, que ya tenía a una persona en mente para ocupar ese cargo.Este lunes, ha revelado a través de una publicación en Truth Social que esa persona es la hermana del senador, Darline Graham, lo cual “sería un homenaje extraordinario para Lindsey, quien la quería profundamente”, ha dicho el presidente.En paralelo, deberán celebrarse unas primarias especiales para reemplazarlo en la papeleta en noviembre, para las cuales la ley establece un calendario acelerado: los candidatos deberán inscribirse entre el 21 y el 28 de julio, y las primarias se celebrarán el 11 de agosto.Tras su fallecimiento, Trump elogió su capacidad de alcanzar acuerdos bipartidistas en el Senado, así como de unir a los republicanos en torno a su agenda. “Podía llegar y conseguir que algo fuera aprobado”, dijo el presidente el domingo en una entrevista con NBC, que originalmente estaba programada con Graham. “Simplemente lograba que la gente se pusiera de su lado. No se lo pedía a menudo, pero si tenía un problema con un demócrata, él podía resolverlo”.
El fallecimiento de Graham y la enfermedad de McConnell lastran las aspiraciones de Trump en el Senado
Los republicanos tienen urgencia por avanzar su agenda ante una posible derrota en las elecciones legislativas de noviembre










