Un día como hoy, 13 de julio de 1930, comenzó la aventura de la Copa del Mundo. Se trató de un torneo que, antes de convertirse en el fenómeno global que es hoy, tuvo que sortear dificultades, polémicas y carencias logísticas, pero siempre con la firme misión de sembrar la semilla de lo que terminaría convirtiéndose en el evento deportivo más grande del planeta.
La historia de este certamen comienza con la fundación de la FIFA en 1904. Durante sus primeros años, la federación no tenía una competición propia, por lo que dependía de los Juegos Olímpicos para definir al campeón internacional. Fue así que, tras varios años, se propuso realizar la primera Copa del Mundo en 1930, eligiendo a Uruguay como sede debido a que era bicampeón olímpico y, además, el gobierno uruguayo se comprometió a cubrir todos los gastos de la organización.
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Aun así, la primera edición del torneo enfrentó diversos problemas para concretarse, derivados de las limitaciones de la época. En un inicio, la Copa estaba prevista para 16 participantes, sin eliminatorias y con todos los equipos invitados. Sin embargo, el certamen terminó reduciéndose a 13 selecciones, ya que Japón y Siam (actual Tailandia) declinaron acudir porque el viaje era demasiado largo, mientras que Egipto no pudo llegar tras perder el barco que lo trasladaría a Uruguay.









