Piezas históricas del glorioso fútbol uruguayo en el Museo del Football, en el Estadio Centenario (Fuente: AUF)La historia comenzó con una medalla olímpica en 1924, se convirtió en leyenda con el primer Mundial de 1930 y tendrá un nuevo capítulo en 2030, cuando Uruguay celebre simultáneamente el bicentenario de su Constitución y los cien años de la Copa del Mundo. Otra vez, el Centenario volverá a abrir sus puertas al planeta. Hubo un tiempo en que un Mundial de fútbol era una utopía. Un proyecto improbable. Un sueño que parecía demasiado grande para una época demasiado difícil. En 1930, el mundo acababa de entrar en la Gran Depresión: las economías se derrumbaban, los gobiernos enfrentaban una crisis sin precedentes y organizar un campeonato internacional parecía una extravagancia imposible.PUBLICIDADLa FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociación) quería crear una Copa del Mundo, pero nadie quería asumir el desafío. Entonces apareció Uruguay. Un pequeño país del sur, con apenas dos millones de habitantes, decidió hacer algo que nadie más se animaba a hacer: organizar el primer Mundial de la historia.Un dato curioso: aunque hoy se usa en todo el mundo la sigla FIFA, conserva su nombre original en francés porque fue fundada en 1904 en París y el francés era entonces el idioma diplomático predominante en las organizaciones internacionales.La tipografía creada para el Mundial de 1930 se convirtió en uno de los legados visuales más reconocibles de aquel torneo fundacional (Recreación digital: Gemini)Cuando Uruguay presentó su candidatura no era una nación desconocida en el fútbol. Muy por el contrario: la selección celeste había conquistado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París en 1924 y repitió la hazaña en Ámsterdam en 1928. En aquellos años, cuando todavía no existía la Copa del Mundo, los Juegos Olímpicos eran considerados el máximo campeonato internacional de fútbol.PUBLICIDADLa FIFA encontró en Uruguay al candidato ideal: un país ganador dentro de la cancha y dispuesto a asumir una responsabilidad que ninguna otra nación quería tomar.Uruguay, comienzan los preparativos del primer Mundial de fútbol, el torneo que daría origen a la mayor competencia deportiva del planeta (Recreación digital Gemini)Una república moderna mirando al mundoPara comprender la magnitud de aquella decisión hay que observar el Uruguay de comienzos del siglo XX. Bajo el legado reformista de José Batlle y Ordóñez y durante la presidencia de Juan Campisteguy, el país atravesaba uno de los períodos de mayor prosperidad y prestigio internacional de su historia. Sus niveles de alfabetización, desarrollo social y estabilidad institucional le habían valido el apodo de “la Suiza de América”.PUBLICIDADMontevideo era una ciudad moderna para la época: los tranvías eléctricos recorrían sus avenidas, el puerto impulsaba el comercio internacional y una intensa vida cultural acompañaba el crecimiento urbano. Mientras gran parte del planeta intentaba recuperarse de la crisis económica de 1929, Uruguay decidió aprovechar una fecha simbólica para presentarse ante el mundo: el centenario de la Jura de la Constitución de 1830.Montevideo en 1930, cuando la capital uruguaya atravesaba uno de los períodos de mayor crecimiento y modernización de su historia; entre comercios, vehículos y una intensa actividad urbana, la ciudad proyectaba la imagen de una nación confiada en su desarrollo y abierta al mundo (Recreación digital Gemini)La organización del Mundial fue mucho más que un acontecimiento deportivo. Fue una declaración de confianza nacional.El puerto de Montevideo en 1930, puerta de entrada de viajeros, inmigrantes y delegaciones llegadas de distintos rincones del mundo; en una ciudad en pleno auge económico y urbano, sus muelles fueron escenario de la llegada de los barcos que transportaron a los protagonistas del primer Mundial de la FIFA (Recreación digital Gemini)Para recibir el campeonato se construyó una obra destinada a convertirse en leyenda: el Estadio Centenario. Su nombre homenajeó los cien años de la Constitución uruguaya y su construcción avanzó contra reloj. Levantado en pocos meses, en medio de una compleja situación económica internacional, simbolizó la capacidad de un país pequeño para concretar una obra de alcance global.PUBLICIDADLas tribunas del Estadio Centenario toman forma durante su construcción en 1930, reflejando la magnitud de una obra concebida para recibir al primer Mundial de la FIFA (Recreación digital Gemini)