Los Mundiales suelen jugar con la idea de lo universal. El relator uruguayo Víctor Hugo Morales, por ejemplo, se refirió a un “barrilete cósmico” en el segundo gol de Diego Maradona a Inglaterra en México 1986. También en ese Mundial una segunda selección, Italia, le sumó estrellas a su camiseta como referencia a las Copas del Mundo ganadas: entonces eran tres para la Azzurra, las de Italia 1934 y Francia 1938, y la reciente de España 1982. Pocos saben que la idea original que dio paso a una tradición actual había surgido de Brasil en 1974, cuando la empresa que le confeccionó la indumentaria, Athleta, bordó tres estrellas —las correspondientes a los títulos de Suecia 1958, Chile 1962 y México 1970— por encima del escudo de la Confederación Brasileña de Fútbol.El siguiente en incorporarse fue Alemania, aunque recién 12 años después, en Francia 1998, cuando mostró sus tres estrellas —las de Suiza 1954, como local en 1974 e Italia 1990—, una roja, otra negra y la tercera amarilla. Brasil ya tenía cuatro y le sumaría la quinta tras Corea del Sur-Japón 2002. También en el primer Mundial del siglo, en Asia, se sumó Uruguay, con cuatro. Ya en Alemania 2006 sería el turno de Argentina con dos, como local en 1978 y en México 1986, e Inglaterra con una, ganada en su país en 1966. España se sumó en Brasil 2014 por su título en Sudáfrica 2010 a los países con una estrella en su camiseta. Pero si Argentina estrenará este martes en los Mundiales su tercera estrella, la conseguida en Qatar 2022, una duda habitual es por qué Uruguay, que ganó dos Copas del Mundo, como local en 1930 y en Brasil 1950, juega con una camiseta con cuatro, como también mostró este lunes en su empate 1-1 ante Arabia Saudí en Miami.Con el aval de la FIFA, Uruguay comenzó a presumir de esas cuatro estrellas a mediados de la década del noventa en partidos amistosos y sudamericanos. También lo hace en la actual Copa del Mundo, aunque la organización del fútbol comenzó a poner el tema bajo discusión hace algunos años. Este domingo, el día previo al debut ante los saudíes, al delantero Federico Viñas le preguntaron si había que ilusionarse con el equipo de Marcelo Bielsa. “Uruguay es cuatro veces campeón del mundo y hay una camada muy importante de jugadores en los mejores equipos del mundo”, asintió el delantero del Oviedo. Pocas semanas antes, dos glorias del cuarto puesto de la Celeste en Sudáfrica 2010, Diego Lugano y Sebastián Abreu, habían desacreditado a quienes cuestionaban los cuatro Mundiales ganados por su país. El exdefensor, incluso, puso en duda “si son cuatro o cinco” las estrellas celestes, en referencia al Mundialito que Uruguay conquistó en 1981: fue un torneo, de una única edición, que reunió en Montevideo a todos los campeones del mundo hasta entonces, salvo Inglaterra, reemplazado por Países Bajos.El caso de la Celeste es peculiar porque, aunque ganó dos Copas del Mundo —la primera edición como local 1930 y la cuarta de Brasil 1950—, Uruguay alega que se consagró cuatro veces campeón mundial, también en los Juegos Olímpicos de París 1924 y Ámsterdam 1928, cuando conquistó lo que entonces era el máximo torneo organizado por la FIFA. Es un juego de palabras: aunque ganó dos Copas del Mundo, Uruguay se denomina cuatro veces campeón mundial. Surgen muchas preguntas, una de ellas de sencilla respuesta: ¿por qué los campeones olímpicos anteriores, como Bélgica en 1920, no se arrogan el mismo orgullo que los sudamericanos? La respuesta es que, entonces, el fútbol de los Juegos Olímpicos no era organizado por la FIFA.A mediados de los noventa, la FIFA autorizó a Uruguay usar esas cuatro estrellas, un reconocimiento a su interpretación: no eran Copas del Mundo, pero ganó los campeonatos mundiales de la época. De a poco, sin embargo, la máxima federación del fútbol empezó a dudar de ese reconocimiento, aunque no se lo quitaría. Tras el Mundial 2010, la FIFA publicó en su web: “Uruguay jugó con cuatro estrellas, dos por ganar los Mundiales de 1930 y 1950 y otras dos en conmemoración a sus dos triunfos olímpicos en la década del 20”. Ya en 2021, la FIFA intimó a Uruguay para que retire esas dos estrellas externas a la Copa del Mundo, aunque la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) se plantó y alegó que las cuatro estrellas pertenecen a su escudo, no a su camiseta, por lo que no había nada que cambiar en la indumentaria. Tras un contacto con el presidente Gianni Infantino, la dirigencia celebró una especie de fumata blanca: “La FIFA nos confirmó que hasta que no llegue nada oficial, no cambiemos nada”. Dentro de la casa del fútbol sostienen que la FIFA no volverá a la carga contra Uruguay, pero dejan en claro lo que informa su web: que los Mundiales empezaron en 1930.Egipto intentó jugar en la actual Copa del Mundo con una vestimenta con siete estrellas, las que suele usar en su continente en honor a la cantidad de Copas Africanas que ganó, pero no fue permitido. Si los Mundiales juegan con lo universal, el cielo es celeste.
En el cielo celeste de Uruguay brillan cuatro estrellas mundialistas
El país sudamericano fue campeón en dos Mundiales pero presume de haber ganado cuatro Mundiales














