El juez del Tribunal Supremo Manuel Marchena ha abogado esta mañana por prohibir que los partidos políticos puedan ejercer la acción popular: “politiza la Justicia”. El magistrado ha señalado que el hecho de que las formaciones políticas participen en los juicios es “un error, porque traslada al proceso penal el lenguaje de la política”. “La convivencia se lamina si se generaliza la idea de que en España la Justicia no la imparten jueces sino fachas con toga”, ha señalado Marchena durante una conferencia que ha impartido en los cursos de verano CEU. “Una sociedad no puede estar desconfiando de los jueces”, ha añadido tras insistir en que esa desconfianza hacia la judicatura tiene su origen en el hecho de que los partidos políticos puedan ejercer la acusación popular.“El caso de España es único en el mundo: un partido puede personarse contra otro. Si el juez no le da la razón, el resultado es claro: el juez tiene una ideología y está persiguiendo al partido”, ha resumido Marchena, quien ha insistido en que la acción popular debe mantenerse y puede ser muy “útil”, pero tiene que limitarse porque “las cuestiones políticas deben libarse en el Parlamento, no en los tribunales”.Marchena, que no ha querido referirse a la inminente sentencia del TJUE sobre la amnistía del procés, que se conocerá este jueves, ha incidido en la cuestión de la acción popular con una anécdota que la retrotrae a finales del siglo XIX. Ha relatado que la prensa Argentina contrató al escritor Benito Pérez Galdós para que contase el crimen de Fuencarral en 1888. Una mujer mi rica fue asesinada. La principal sospechosa era su criada, que mantenía una relación con el hijo de la víctima. El chico quedó fuera de la lupa policial porque cuando se cometió el crimen estaba en prisión por una reyerta. Hasta que un ciudadano dijo que lo había visto en los toros. Resulta que el muchacho era amigo del director de la cárcel que le dejaba salir en ocasiones.El asunto despertó tal interés que los periódicos se vendían como rosquillas. Así que cuando se vio que el juicio iba a ir muy rápido, los editores de prensa contrataron a un abogado para que se personara y alargara el proceso con idea de no matar la gallina de los huevos de oro.Hoy en día, en algunos juicios tan destacados como el del procés o el muy reciente contra el ex ministro José Luis Ábalos, son muchos los que se presentan como acusación popular. El Tribunal decide que sea uno el que hablé por todos para evitar un proceso infinito. ¿Con que criterio? Marchena ha explicado que esa decisión no es aleatoria y que “asume el ejercicio de la acción popular quien primero se ha personado en forma”. “Por eso, cuando un medio da una noticia, se suelen presentar querellas de inmediato para ser el primero”, ha añadido.Licenciada en Derecho (UB) y en Periodismo (URL). Graduada en Estudios Literarios (UB). Máster AGT (Esade). Redactora de Cultura de La Vanguardia