Poco a poco, la normalidad parece volver a Los Gallardos Leisure, un camping y resort situado en dicha localidad y que el pasado jueves tuvo que ser desalojado con mucha rapidez por el incendio que se había declarado pocas horas antes y que amenazaba, literalmente, con arder el complejo. Las llamas eran muy cercanas y visibles desde cualquier punto. Por suerte, pudo volver a abrir el domingo sin tener que lamentar daños. Este lunes por la tarde, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, anunció que el incendio forestal se había dado por controlado.Son dos los espacios del camping que demuestran que la rutina ha vuelto al lugar. Uno es su piscina, que después de dos días cerrada por orden de la Guardia Civil, como el resto de la instalación, el domingo por la tarde ya acogió una celebración de cumpleaños, con los más pequeños disfrutando de un chapuzón mientras los padres no podían dejar de hablar de lo que había sucedido. La entrada y el supermercado de Los Gallardos, el pasado domingo, día de su reaperturaLVEl otro equipamento donde el ajetreo de gente también fue constante desde el pasado domingo fue el supermercado, pues si bien se encuentra dentro de Los Gallardos Leisure, son muchos los vecinos más cercanos que se dirigen hasta él para comprar productos, pues “también abre los domingos”. Ese día, muchos de los que pasaron por ahí adquirieron suministros antes de volver a sus casas tras varios días desalojados y con la incógnita de qué había sido de ellas. En el parking del supermercado estaba Francisco, que subiéndose a su moto con dos bolsas llenas de comida recordó a La Vanguardia lo ocurrido. “Nos desalojaron de Lubrín y acabamos en un hotel de Mojácar”, comentó. “Tenemos muchas ganas de volver a casa”, aseguró. Antonieta muestra a 'La Vanguardia' como las llamas devoraron una zona muy cerca de su casa, en El Pinar de BédarLVPor su parte, Antonieta es una vecina de El Pinar de Bédar, uno de los epicentros del fuego y cuyos vecinos fueron de los primeros en ser evacuados por el avance de las llamas. “Sobre las 18.00 horas nos avisó la Guardia Civil y nos pidió que nos marcháramos. Me olvidé documentos y todo”, relató. “En esta zona siempre hay incendios, pero nunca había visto nada igual. Era horrible, el fuego era altísimo y muy negro, y nadie nos comentó que había entrado hasta que no estuvo muy cerca”, lamentó. Afortunadamente, la mujer, que tiene una casa en Garrucha, donde durmió esas tres noches hasta que no se confirmó la estabilización del fuego, explicó que la suya y las viviendas más cercanas “están bien”. Lee también“Fuimos puerta por puerta para ver que no quedaba nadie”Pero, sin duda, el testimonio más impactante es el de Paco, recepcionista del camping y que atendió a este diario para rememorar lo vivido. Residente en la zona desde hace 25 años, este empleado explicó que “el fuego avanzó muy rápido, lo empezamos a ver de lejos y en poco tiempo lo teníamos muy cerca”. “Finalmente, se personó la Guardia Civil y nos dijo que nos teníamos que ir”, apuntó. Según su testimonio, unas 400 personas se encontraban en el complejo en el momento del desalojo, la gran mayoría de origen británico, y reconoció que su jefe y él fueron puerta por puerta para comprobar que no se había quedado nadie. “Había personas con movilidad reducida, tuvimos que llamar a la ambulancia... Y la policía también comprobó que todos se habían ido”, dijo. Las caravanas del camping y, detrás, el fuego que el jueves amenazó el complejoLVLo que sí lamentó Paco es que, una vez desalojados, hubo falta de información. “La gente se fue sin coger las cosas y no sabían a dónde ir. Nos lo preguntaban y nosotros tampoco lo sabíamos”, reconoció: “Finalmente, algunos se fueron a casas de amigos y familiares, y otros al centro cultural de Los Gallardos”. Este último fue uno de los primeros puntos habilitados para alojar a los primeros afectados por el incendio durante la noche del jueves y la madrugada del viernes. No obstante, particularmente para Paco, la incertidumbre no acabó una vez pudo confirmar que todos los residentes del camping estaban a salvo. Según explicó, él vive en Vera pero tiene un cortijo a escasos kilómetros de Los Gallardos Leisure que también se estaba viendo amenazado por el fuego. “Estuvimos ahí unas horas y finalmente también nos marchamos porque era imposible respirar”, aseguró. “Con mi hijo intentamos mover los vehículos que tenemos para que no se quemaran, pero nos fuimos pensando que lo perdíamos todo”, reconoció. Este trabajador calcula que las llamas se quedaron “a medio kilómetro” de su propiedad, que no se vio afectada. Las palmeras del camping y, detrás, el fuego que el jueves amenazó el complejoLVLo que sí destacó Paco, una vez el camping pudo reabrir tras tener que, también, cancelar todas las reservas para el fin de semana es el espíritu solidario de la población almeriense, como han hecho tantos otros durante “este infierno”. “Ha habido mucha solidaridad entre ingleses y españoles, la gente no paraba de llamar para ofrecer su ayuda y los grupos de Facebook también estaban muy activos”, aseguró. “Sí que me deja la sensación de que no estás seguro en ningún sitio”, finalizó. Redactor y portadista en el equipo de Última hora, y también cronista de conciertos para Cultura.
De vuelta al camping de Los Gallardos: “La Guardia Civil dijo que nos fuéramos, pero gente no sabían a dónde ir"
Los Gallardos Leisure recibe de nuevo a sus vecinos tras dos días vacío por la proximidad de las llamas












