Santiago Niño Becerra ha advertido de que el envejecimiento de la población puede tensionar seriamente el sistema económico, especialmente por el aumento del gasto en pensiones, asistencia sanitaria y cuidados para las personas mayores. El economista duda de que las cotizaciones, los impuestos y el ahorro previsto sean suficientes para cubrir durante décadas estos costes crecientes. En una reflexión publicada en su canal, el catedrático plantea una pregunta directa: “¿Se está llegando a un punto en el que la evolución del sistema económico no va a poder pagar el mayor número de años que se está viviendo?”. Según explica, mantener el actual modelo exige crecimiento económico constante, altos niveles de empleo y recursos públicos suficientes para atender a una población cada vez más envejecida. El economista considera que, si las cuentas públicas no cuadran, los gobiernos podrían recurrir a recortes en la sanidad pública universal. En ese escenario, sostiene que las consecuencias acabarían trasladándose directamente a la salud de la población: “A medida que los recortes en la sanidad pública universal vayan aumentando, la esperanza de vida descenderá, al menos entre las rentas medias y bajas”. Niño Becerra señala que este deterioro no afectaría por igual a todos los ciudadanos. Las personas con mayores ingresos podrían recurrir con más facilidad a seguros privados, consultas médicas o tratamientos pagados de su bolsillo, mientras que los hogares con rentas medias y bajas dependerían en mayor medida de los hospitales, los centros de salud y los programas públicos de prevención. Los datos recogidos en diferentes estudios sobre las crisis económicas europeas apuntan a que las políticas de austeridad pueden reducir la esperanza de vida entre 2,5 y 5 meses. Además, una disminución del presupuesto sanitario puede provocar la desaparición de programas de prevención, revisiones médicas y sistemas de detección precoz de enfermedades graves. Por ello, Niño Becerra alerta de que el debate sobre las pensiones y el envejecimiento no puede separarse del futuro de la sanidad pública. Cuando las familias deben destinar una parte excesiva de sus ingresos a medicamentos o tratamientos, se ven obligadas a elegir entre cubrir sus necesidades básicas o pagar la atención sanitaria, una situación que profundiza la desigualdad y agrava la brecha en la esperanza de vida. Santiago Niño Becerra ha advertido de que el envejecimiento de la población puede tensionar seriamente el sistema económico, especialmente por el aumento del gasto en pensiones, asistencia sanitaria y cuidados para las personas mayores. El economista duda de que las cotizaciones, los impuestos y el ahorro previsto sean suficientes para cubrir durante décadas estos costes crecientes.