Actualizado Lunes,

julio

00:10Downton Abbey, la exitosa serie de �poca de Netflix, empieza con un telegrama. La c�mara sigue las l�neas del tel�grafo y toda la trama se despliega gracias a la intervenci�n de una tecnolog�a que supuso el primer paso hacia la hiperconexi�n digital que nos ahoga hoy en d�a bajo una lluvia constante de notificaciones.Si el tel�grafo y la electricidad transformaron profundamente la sociedad a mediados del siglo XIX, la llegada de internet, las redes sociales y la inteligencia artificial (IA) la est� poniendo patas arriba a una velocidad tan vertiginosa que es imposible seguir el ritmo. Y eso se est� notando, y mucho, en nuestro maleable, complejo y fr�gil cerebro de Homo sapiens.Para Ariadna Vilalta (Girona, 1979), ciberpsic�loga experta en �tica de la digitalizaci�n e inteligencia artificial aplicada, Downton Abbey sirve como el mejor ejemplo de lo que est� suponiendo esta inmersi�n sin vuelta atr�s en el marem�gnum digital. No s�lo es su serie favorita, sino el hilo conductor de Una vida siempre en l�nea (Ediciones Destino), libro en el que desgrana esta relativamente nueva disciplina -la ciberpsicolog�a- dedicada a estudiar el creciente impacto de la tecnolog�a en la conducta humana.�Estamos participando en el mayor experimento psicol�gico de la historia sin haber le�do las instrucciones�, explica Vilalta en su libro. �Un experimento global, continuo, sin grupo de control, en el que ni�os, adolescentes, adultos y personas mayores somos, al mismo tiempo, usuarios y cuerpos de ensayo. Y lo hacemos en versi�n beta permanente: todo cambia demasiado r�pido como para detenernos a comprender qu� nos est� pasando�.Para saber m�sAdicci�n a internet o a los videojuegos, problemas de autoestima, FOMO, ansiedad social, telepressure... El listado de patolog�as ligadas al ecosistema digital es casi tan infinito como el propio scroll de Instagram o TikTok. En persona, Vilalta convierte una entrevista en una conversaci�n llena de matices, pero es rotunda al afirmar que �si fumas, puedes tener c�ncer de pulm�n y la nicotina es lo que te engancha, pero en el fondo t� decides si fumas o no. Por eso, creo que es importante que conozcamos qu� nos puede pasar ante el exceso o abuso de todo lo que implica estar conectados�.Si a los adultos nos est� costando encontrar el equilibrio a la hora de relacionarnos con las pantallas, en ni�os y adolescentes ese v�nculo es especialmente problem�tico. �Es muy importante que se saquen las pantallas de las habitaciones porque, como padre, t� tienes que saber qu� est�n viendo tus hijos, con qui�n est�n hablando y en qu� se est�n metiendo�, reclama Vilalta.En cuanto a los adultos, lo m�s habitual es encontrarse con esa sensaci�n de haber perdido la autonom�a mental o emocional por culpa de la tecnolog�a. La ciberpsic�loga insiste en que �existen herramientas, sobre todo si se es consciente de que has perdido algo que quieres recuperar. Es un primer paso fundamental. A todos nos cuesta cambiar los h�bitos y tenemos tendencia a recaer pero, al final, cuando te das cuenta de que te aporta m�s hacer otras cosas que entrar en bucles que son perjudiciales, merece la pena el esfuerzo�.No hay atajos, ni soluciones infalibles a corto plazo frente a problemas como los que genera la pornograf�a online, por ejemplo, sino terapias personalizadas para una completa y efectiva desintoxicaci�n digital. �Es necesario escuchar el s�ntoma no como patolog�a aislada, sino como respuesta adaptativa a un entorno que sobreestimula, pero no acompa�a�, propone la ciberpsic�loga.Por las p�ginas del libro desfilan todo tipo de expertos, desde la pionera de la disciplina, Mary Aiken, hasta Steven Pinker o Jean Twenge, pero tambi�n experiencias personales de la propia Vilalta y casos cl�nicos como el de Nuria, una mujer de 22 a�os que consultaba el m�vil cada cinco minutos y aseguraba: �Si no me hablan, siento que no existo�. El conjunto sirve a la autora para ofrecer una serie de consejos y recursos muy �tiles para combatir el aislamiento y el agotamiento que genera esta hiperestimulaci�n digital.Sin embargo, frente a las prohibiciones y la demonizaci�n de la tecnolog�a, Vilalta plantea la necesidad de �implantar una educaci�n digital desde ni�os. El problema es que, aunque quisi�ramos hacer algo as� ahora, ya estamos con la IA y no nos estamos preparando para todo lo que viene, como la neurotecnolog�a�. Se refiere a los implantes cerebrales y a los gadgets que se conectan al sistema nervioso para registrar, analizar, modificar o simular su actividad. De Downton Abbey a Black Mirror sin pasar por la casilla de salida.Con su libro, a Vilalta le gustar�a �que aquellos que construyen y dise�an la tecnolog�a tuvieran en cuenta a profesionales como yo, que aportamos el conocimiento y estudio de la mente humana a la ecuaci�n. Dise�ar y crear m�quinas sin considerar su impacto en la mente humana puede ser positivo a nivel comercial, pero es muy arriesgado�.Su otra propuesta, como un mantra que deber�amos repetirnos cuando amanecemos y nos acostamos atados a la pantalla del m�vil, es el equilibrio, el autoconocimiento y la necesidad imperiosa de descansar en el sentido m�s amplio y cl�nico del t�rmino. �Cesar en el trabajo, reparar las fuerzas con la quietud�, reza el diccionario de la RAE, y eso en el mundo hiperconectado que habitamos se hace cada vez m�s dif�cil. El camino para aprender a estar solos es sinuoso, viene a decir la ciberpsic�loga, pero merece la pena emprenderlo para recuperar lo que se nos escapa por las grietas del mundo digital.