A apenas 25 kilómetros de Roma existe un lugar donde el tiempo parece discurrir a otro ritmo. Rodeado por el lago volcánico de Albano y las verdes colinas de los Castelli Romani, Castel Gandolfo vuelve a convertirse este verano en el escenario del descanso del papa León XIV. El Pontífice ha recuperado una tradición centenaria al instalarse durante el mes de julio en el histórico Palacio Apostólico, un enclave que durante años fue el refugio estival de numerosos papas La decisión supone un importante cambio respecto a la etapa de Francisco, quien en 2016 transformó la residencia en un museo abierto al público. Con el regreso de León XIV, las instalaciones han recuperado su función original y han sido acondicionadas para recibir nuevamente al jefe de la Iglesia católica durante sus semanas de descanso. Un refugio entre naturaleza, historia y tradición pontificia Castel Gandolfo se levanta sobre un entorno privilegiado, conocido desde hace siglos por ofrecer temperaturas más suaves durante el verano. La localidad domina el lago Albano desde lo alto de las colinas romanas y forma parte de la conocida zona de los Castelli Romani, elegida durante generaciones por nobles y familias acomodadas como lugar de descanso estival. El complejo pontificio reúne el Palacio Apostólico y las históricas Villas Pontificias, entre ellas Villa Barberini, Villa Cybo y Villa del Moro. Sus jardines albergan olivares, árboles frutales y amplias zonas verdes que convierten el recinto en un auténtico oasis de tranquilidad. La extensión total del conjunto alcanza 55 hectáreas, una superficie incluso superior a la del Estado del Vaticano. Diseñado por el arquitecto Carlo Maderno en el siglo XVII, el palacio también conserva instalaciones como la Specola Vaticana, el observatorio astronómico anexo, una cancha de tenis y la conocida piscina que Juan Pablo II utilizaba con frecuencia hasta el punto de bautizar este lugar como su "segundo Vaticano", según recoge la información facilitada. León XIV recupera una tradición con siglos de historia El Pontífice permanecerá en Castel Gandolfo hasta el 27 de julio. Durante este periodo quedarán suspendidas las audiencias generales de los miércoles, aunque continuará celebrando el tradicional rezo dominical del Ángelus desde la plaza principal de la localidad. El propio León XIV explicó que aprovechará estos días para disfrutar de "un poco de descanso, un poco de oración, un poco de lectura y, esperamos, un poco de deporte", según las declaraciones recogidas por la prensa eclesiástica. León XIV en Castel Gandolfo (Europa Press) Además del descanso, el Papa dedicará parte de su estancia a preparar la actividad prevista para los próximos meses y avanzar en la redacción de documentos de magisterio. La tranquilidad del entorno, unida a la riqueza histórica del complejo, convierte este enclave en un lugar especialmente propicio para la reflexión. Castel Gandolfo también conserva una profunda huella histórica. En sus terrenos permanecen restos de la antigua residencia del emperador Domiciano y un largo criptopórtico subterráneo de unos 300 metros que todavía puede recorrerse. A lo largo de los siglos, papas como Pío XII, Pablo VI, Juan Pablo II o Benedicto XVI hicieron de este lugar uno de sus espacios predilectos para desconectar del ritmo del Vaticano. Ahora, con la vuelta de León XIV, este rincón de naturaleza, patrimonio y serenidad recupera plenamente su papel como el gran retiro veraniego de los pontífices. A apenas 25 kilómetros de Roma existe un lugar donde el tiempo parece discurrir a otro ritmo. Rodeado por el lago volcánico de Albano y las verdes colinas de los Castelli Romani, Castel Gandolfo vuelve a convertirse este verano en el escenario del descanso del papa León XIV. El Pontífice ha recuperado una tradición centenaria al instalarse durante el mes de julio en el histórico Palacio Apostólico, un enclave que durante años fue el refugio estival de numerosos papas