El abastecimiento de agua potable de los capitalinos descansa en seis ríos que alimentan las cuatro plantas a cargo de la Empresa Municipal de Agua de la Ciudad de Guatemala (Empagua) y los más de 90 pozos que aprovechan los acuíferos subterráneos. Aún así, existe un déficit del recurso para atender la demanda de una ciudad en constante crecimiento.
Frente al escenario de una canícula prolongada, durante la cual disminuirán las lluvias en julio y agosto, según el pronóstico del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), el caudal de los ríos que abastecen las plantas de Empagua podría reducirse. Sin embargo, Álvaro Hugo Rodas, gerente general de la empresa, asegura que el suministro para los hogares se mantendrá.
Rodas indica que el origen del agua que Empagua distribuye es 60% subterránea y 40% superficial. Esta última fuente es la que puede resultar afectada por las condiciones climáticas, pero considera que la mayor preocupación es la deforestación en las cuencas y los botaderos de basura que se forman a su alrededor, pues perjudican la calidad y el suministro del recurso.
Una década atrás, el abastecimiento de la ciudad dependía de las fuentes superficiales; pero el crecimiento vertical y la mala calidad del agua de las cuencas llevaron a una mayor dependencia de las fuentes subterráneas, lo que compromete el recurso debido a una "sobreexplotación" por la cantidad de pozos que acompañan a las grandes edificaciones, según Bayron González Chavajay, del Centro de Estudios Urbanos y Regionales (Ceur), de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac).








