La planta potabilizadora Federico Guardia Conte, en Chilibre, es la más grande del país, pero miles de hogares cerca de sus instalaciones, continúan enfrentando interrupciones en el suministro debido a las limitaciones de la red de distribución. ArchivoLa transformación del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) en una empresa pública moderna, con autonomía administrativa, financiera y operativa, es la principal propuesta del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para enfrentar uno de los mayores desafíos de Panamá: garantizar un suministro de agua potable confiable para una población que crece más rápido que la infraestructura encargada de abastecerla.La propuesta fue presentada durante una sesión de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), donde especialistas del BID plantearon que el país necesita un cambio estructural en la forma de administrar el recurso hídrico, más allá de construir nuevas plantas potabilizadoras o ampliar las redes de distribución.PUBLICIDADActualmente, Panamá enfrenta una paradoja. Aunque posee una de las mayores disponibilidades de agua dulce de la región y alberga la planta potabilizadora Federico Guardia Conte, en Chilibre, la más grande del país, miles de familias continúan sufriendo interrupciones frecuentes del servicio, baja presión o ausencia total de agua potable, incluso en comunidades ubicadas a pocos kilómetros de esa instalación.Sectores de Panamá Norte, San Miguelito, Arraiján, La Chorrera y otras zonas metropolitanas experimentan cortes recurrentes, mientras que el acelerado crecimiento urbano ha superado la capacidad de una red de distribución que, en muchos casos, supera varias décadas de antigüedad.PUBLICIDADEl BID considera que las inversiones en nuevas obras deberán complementarse con una reforma institucional que permita modernizar la gestión del servicio y reducir las pérdidas de agua. CortesíaA ello se suman otros problemas estructurales como elevadas pérdidas de agua por fugas, conexiones clandestinas, una importante morosidad en el pago del servicio, limitaciones presupuestarias y una fragmentación institucional que dificulta la planificación de largo plazo.Frente a ese panorama, el BID propone crear una empresa nacional de agua potable y saneamiento, de propiedad 100% estatal, pero con un modelo de gestión similar al utilizado por empresas públicas exitosas de otros países. La entidad mantendría el carácter público del servicio, aunque contaría con mayor independencia para tomar decisiones técnicas, ejecutar inversiones, contratar personal especializado e incorporar innovación tecnológica.PUBLICIDADLa propuesta también contempla la adopción de estándares de gobierno corporativo, mecanismos de transparencia y sistemas de evaluación de desempeño que permitan mejorar la eficiencia operativa y financiera, alejando la gestión de los ciclos políticos y garantizando una planificación de largo plazo.Pese a contar con importantes fuentes de agua, numerosas comunidades de Panamá aún enfrentan cortes frecuentes y baja presión por el crecimiento urbano y el deterioro de la infraestructura. EFE/Archivo
Panamá necesita cambiar la forma de gestionar el agua, sostiene el BID
La propuesta apuesta por una empresa pública con gobierno corporativo, mayor autonomía y capacidad de inversión para superar los problemas que hoy limitan el acceso al agua potable.













