NoticiaAsí lucía antes y así luce ahora la Estación de Bombeo de aguas residuales de Santa Marta. Foto: Cortesía10.07.2026 20:10 Actualizado: 10.07.2026 20:10

Durante décadas, Santa Marta se ha visto obligado a convivir con dos problemas que afectan su salud pública, su desarrollo urbano y hasta su imagen turística: las alcantarillas rebosadas y la falta de agua potable. LEA TAMBIÉN En una ciudad de más de 550.000 habitantes, ambos servicios quedaron rezagados frente al crecimiento poblacional, convirtiéndose en una de las mayores deudas históricas de la infraestructura pública de la ciudad más antigua de América.Ahora, el Distrito y el Gobierno Nacional aseguran haber iniciado la intervención más ambiciosa que haya recibido el sistema de agua y saneamiento de la capital del Magdalena.El primer resultado visible fue la entrada en operación de la Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR) Norte, considerada el corazón del sistema sanitario de Santa Marta. La obra, ejecutada con una inversión superior a los 31.000 millones de pesos, busca poner fin a los rebosamientos que durante casi tres décadas afectaron sectores emblemáticos como el Centro Histórico, Pescaíto, Bellavista y el mercado público.Pero el reto apenas comienza. Mientras el alcantarillado da señales de recuperación, la ciudad enfrenta una nueva emergencia por la escasez de agua potable, agravada por la intensa temporada seca que mantiene bajo mínimos los caudales de los ríos que abastecen el acueducto.El fin de una infraestructura que colapsóLa EBAR Norte recibía prácticamente todas las aguas residuales del norte de Santa Marta antes de impulsarlas hacia el emisario submarino. Sin embargo, los equipos instalados desde finales de los años noventa habían agotado su vida útil.Lo siguiente será la construcción de dos plantas de agua, una desalinizadora y una de tratamiento. Foto:CortesíaCada temporada de lluvias, o simplemente cuando aumentaba el caudal del sistema, el mismo problema volvía a repetirse: alcantarillas rebosadas, calles inundadas con aguas residuales, malos olores y afectaciones sanitarias que golpeaban tanto a residentes como a comerciantes y visitantes.La rehabilitación implicó el reemplazo total de bombas, sistemas eléctricos, válvulas, tuberías, tableros de control y demás equipos electromecánicos, además de adecuaciones civiles que permitirán que la infraestructura opere, según la administración distrital, durante al menos los próximos 25 años.En el acto de entrega de la obra, el alcalde Carlos Pinedo Cuello aseguró que la recuperación de la estación fue una prioridad desde el inicio de su administración."No era posible que en pleno Centro Histórico tuviéramos estos olores; no era posible que se estuviese haciendo un daño ambiental como el que se estaba haciendo", afirmó el mandatario al destacar la gestión conjunta con el Gobierno Nacional para conseguir los recursos.Más de $800.000 millones para transformar el sistemaLa rehabilitación de la EBAR Norte forma parte del Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado, con el que el Gobierno Nacional anunció inversiones superiores a los 800.000 millones de pesos para resolver los problemas estructurales del agua y el saneamiento básico en Santa Marta.Un total de 31 mil millones fueron invertidos en la rehabilitación del sistema. Foto:CortesíaLa ministra de Vivienda, Ciudad y Territorio, Helga María Rivas, explicó que la estrategia contempla proyectos que van desde la modernización del alcantarillado hasta nuevas fuentes de abastecimiento de agua potable."Estamos trabajando con contratistas de Santa Marta, con las veedurías ciudadanas, con la Universidad del Magdalena y con una administración distrital que asumió estas obras como una prioridad", manifestó durante la inauguración.La funcionaria también confirmó que el proceso para adjudicar la planta desalinizadora se encuentra en su fase definitiva y aseguró que el proyecto será uno de los principales legados del Gobierno de Gustavo Petro para la ciudad.El Curval y la desalinizadora: dos proyectos para un mismo problemaAunque suelen mencionarse conjuntamente, las soluciones que hoy impulsan el Distrito y la Nación tienen alcances distintos.La ciudad comienza a resolver su crisis sanitaria. Foto:CortesíaPor un lado, la Alcaldía proyecta construir la Planta de Tratamiento de Agua Potable El Curval, considerada la mayor obra hídrica de la administración de Carlos Pinedo.La primera fase contempla una inversión superior a los 890.000 millones de pesos e incluye la captación de agua desde el río Guachaca, estaciones de bombeo, redes de conducción, tanques de almacenamiento y la conexión con el sistema de acueducto existente. Su capacidad inicial será de 800 litros por segundo, aumentando de manera significativa la oferta de agua potable para la ciudad.Paralelamente, el Gobierno Nacional desarrolla el proyecto de una planta desalinizadora en el norte de Santa Marta, que utilizará tecnología de ósmosis inversa para convertir agua de mar en agua potable.La iniciativa contará con recursos cercanos a los 786.000 millones de pesos y busca disminuir la dependencia de las lluvias y de los ríos que actualmente abastecen a Santa Marta.Aunque son proyectos independientes, ambos hacen parte de la estrategia para garantizar el abastecimiento futuro de una ciudad que históricamente ha padecido restricciones en el servicio.Una deuda histórica con la ciudadLa inauguración de la EBAR Norte también fue recibida con optimismo por los habitantes de Pescaíto, uno de los barrios que durante años convivió con los rebosamientos de aguas residuales.Esto es un problema histórico en Santa Marta. Foto:Archivo particularRené Atencio, integrante de la veeduría ciudadana que acompañó la ejecución de la obra, recordó que hubo épocas en las que era necesario utilizar doble tapabocas para soportar los olores provenientes de la estación y en toda la zona."Hoy estamos respirando un aire diferente. Durante muchos años vivimos rodeados por aguas residuales y esta obra representa un cambio para toda la comunidad", expresó.Santa Marta cumple 501 años enfrentando problemas que durante décadas parecían repetirse sin solución definitiva. La rehabilitación de su principal estación de bombeo, junto con los proyectos de El Curval y la planta desalinizadora, dice el alcalde representan la mayor apuesta institucional para cambiar esa historia. LEA TAMBIÉN El desafío, sin embargo, apenas comienza. Mientras las nuevas obras avanzan, la ciudad sigue esperando que el agua deje de ser una preocupación diaria y se convierta, finalmente, en un servicio garantizado para todos.También te podría interesar: #AbelardoDeLaEspriella #PosesiónPresidencial #Barranquilla Foto:EL TIEMPOPor Roger Urieles, para EL TIEMPO Santa Marta. En X @rogeruv Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.