Hagamos la diferenciaEl crecimiento vertical de la Ciudad de Guatemala avanza más rápido que la gestión de sus recursos hídricos.
La Ciudad de Guatemala vive una de las transformaciones urbanas más aceleradas de su historia. Cada año surgen nuevos edificios residenciales, comerciales y corporativos que responden a la creciente demanda habitacional. Sin embargo, detrás de esta imagen de modernidad se está gestando una crisis silenciosa que podría comprometer la sostenibilidad de la capital en las próximas décadas. El problema se encuentra bajo nuestros pies. Una parte cada vez más importante del agua que consume el área metropolitana proviene de acuíferos subterráneos extraídos mediante pozos privados. Diversos estudios estiman que entre el 35% y el 45% del agua utilizada proviene de estas reservas naturales, aunque existe una gran incertidumbre, debido a la ausencia de un inventario actualizado y público de los pozos existentes. La cifra más preocupante es precisamente la que desconocemos: nadie sabe con exactitud cuántos pozos están operando. Algunas estimaciones señalan la existencia de más de tres mil perforaciones en el área metropolitana, entre pozos legales, privados y otros cuya operación no siempre está adecuadamente documentada. Mientras tanto, la ciudad continúa creciendo verticalmente. En la última década se ha producido un auge inmobiliario sin precedentes, especialmente en las zonas 4, 5, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15 y 16, así como en municipios vecinos como Mixco, Santa Catarina Pinula y Villa Nueva.









